Para el común de los mortales no es fácil entender la vida de glamour y lujo en los que viven tanto los grandes actores como los millonarios, ya sea por derecho propio o por herencia. Tienen unas prioridades y obligaciones totalmente distintas a las de los demás. Philip Seymour Hoffman fue encontrado muerto en su apartamento de New York. En calzoncillos, con una jeringuilla en el brazo y con 50 papelinas de droga en su casa. Deja tres hijos pequeños. Uno de los más grandes actores de su generación nos deja a merced talentos menos grandiosos que el suyo. Una frase suya le definía como actor. ” Yo no repito tomas sino que vuelvo a hacerlas. Son conceptos diferentes“. Secundario de lujo pero secundario de los que roban el protagonismo a los personajes principales a golpe de talento y personalidad. Lo que le sucede a Julia Roberts en la mayoría de sus películas, que se ve disminuida ante cualquier actriz mínimamente buena.

Muy pronto se va. A los 46 años uniéndose a una larga lista de actores y famosos víctimas de los excesos, la depresión, las drogas o el riesgo. James Dean, Heath Ledger, Jim Morrison y un largo etctera. Un magnífico acotr Hoffman. En cualquier papel. de empollón nauseabundo en Esencia de Mujer, de hombre desquiciado en Antes que el diablo sepa que has muerto o resucitando por unas horas a Truman Capote, papel por el que ganó un Oscar en 2005.

Philip_Seymour_Hoffman_2011

El nombre de Philip Seymour Hoffman no es como los nombres de los grandes actores de antaño. Es curioso que en la época de la globalización de la información, con Internet y las redes sociales presentes en cada minuto de nuestras vidas, los nombres de los grandes actores actuales sean menos conocidos para la mayoría de las personas. Todo el mundo sabe quién ha sido John Wayne, Marilyn Monroe o Elizabeth Taylor. Pero seguro que menos conocen a Heath Ledger o Hoffman. No solo en el cine ocurre esto. Estoy seguro que si le pregunto a mi padre que si conoce a Claudia Schiffer la respuesta es sí. Pero si le pregunto quién es Cara Delevingne pondrá cara de incredulidad. Son los signos de nuestro tiempo: mucha información, demasiada a veces, pero compartimentada.

En la muerte de Philip Seymour Hoffman encontramos dos características que se repiten sin cesar en la muerte de otras grandes estrellas del cine: abuso de drogas y muerte en soledad. No es nada nuevo la relación entre famosos y drogas. Lo qué si es novedoso es que la adicción de Hoffman a la heroína y otras drogas viene antes de convertirse en una celebridad ya que era drogadicto antes de ser famoso, concretamente en la Universidad. Después de esa etapa pasó 23 años totalmente limpio y sobrio hasta que en 2012 recayó. Su aspecto de los últimos tiempos mostraba que algo no iba bien en su vida. Recientemente separado de su novia y madre de sus hijos presentaba un aspecto descuidado, como un vagabundo según un productor, y pasando el tiempo entre el rodaje de la nueva parte de Los Juegos del Hambre, la heroína y las borracheras. Un talento que se pierde como tantos otros.

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