La victoria de Zapatero y el PSOE en las elecciones generales del 14 de Marzo de 2004 no la esperaba nadie. Zp tampoco. Aunque él diga, a toro pasado, que sí la esperaba. Pero ya sabemos cómo es: habla mucho. Uno de los movimientos más destacados de su nuevo Gobierno fue el ascenso desde la Junta de Andalucía al Gobierno central de dos consejeras: Carmen Calvo al Ministerio de Cultura y Magdalena Álvarez al Ministerio de Fomento. Dos razones fueron la causa de este ascenso. La primera es que la federación andaluza era, y sigue siendo, la más poderosa del PSOE y reclamaba cuotas de poder importantes en el nuevo Gobierno. De ahí que se les adjudicara los Ministerios de Cultura, tradicionalmente voto de izquierdas influyente, y el Ministerio de Fomento,  con más nivel inversor. La segunda razón es que en Andalucía tenían muchos conflictos abiertos y el ascenso es una manera de quitarse un problema de encima. La llamada patada hacia arriba. Su negativa a encabezar la candidatura del PSOE a la alcaldía de Málaga le enfrentó a Chaves, que la apartó de las listas al Parlamento andaluz y la incluyó en las del Congreso de los Diputados.  Su exjefe siguió sus pasos unos años más tarde al dejar la Presidencia de la Junta por una Vicepresidencia sin apenas contenido.

Esta semana se ha conocido la decisión de la juez Mercedes Alaya de imponer una fianza por responsabilidad civil de 29 millones de euros a Magdalena Álvarez para hacer frente a su posible culpabilidad en el escándalo de los ERES falsos de la Junta de Andalucía. Una cantidad muy elevada, como elevada ha sido la cantidad de dinero desviada irregularmente. La juez considera a la exconsejera de Hacienda responsable del sistema de ayudas.

La figura política de Magdalena Álvarez ha estado marcada por sus malas formas y su autoritarismo primario. Su lista de escándalos no es nueva. Ya durante su andadura en la Junta de Andalucía fracasó en su intento de crear una caja única como medio para controlar a la única Caja de Ahorros que no dominaban: Cajasur. Su sobrenombre de Lady Aviaco viene porque disfrutó de mas 400 viajes gratis total con la compañía aérea Aviaco, siendo consejera de la misma. Si a eso unimos que en su periplo por el Ministerio de Fomento utilizó más de 100 veces aviones militares para sus desplazamientos, vemos su gusto por el transporte aéreo. Gratis, of course. Sus encontronazos con Esperanza Aguirre también fueron sonados. Sobre todo por decir que el único lugar donde debería estar la exPresidenta de la Comunidad de Madrid era tumbada en la vía o colgada de una catenaria. Todo ello, debido a una discusión por la presencia de Aguirre en unas obras. O echarle las culpas a los metereólogos ante su nefasta gestión o imprevisión ante una borrasca que colapsó Barajas. Y la excua de que Barajas es muy grande, no se la pierdan. Sin olvidar sus constantes cambios de Jefes de comunicación a su cargo. Una relación imposible con alguien de un carácter volcánico.

Pero siempre cae de pie. Tiene baraka o, simplemente muchísima suerte. Actualmente ocupa el puesto de VicePresidenta del Banco Europeo de Inversiones con un sueldo mensual de 23.000 euros. Veremos sí, ahora, se le terminó la suerte. Si asistimos al último vuelo de Lady Aviaco, pronto lo sabremos.

El ataque tan directo y desmedido del exPresidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves, contra la decisión de la Justicia tiene una razón de ser muy evidente. Si a Magdalena Álvarez se la considera una de las principales ideólogas del plan fraudulento de los ERES, no hay que olvidar que una trama tan amplia no es obra de una sola persona. Se necesitó al apoyo para camuflar y desviar cientos de millones de euros de todo un sistema de Gobierno: consejeros, viceconsejeros, conseguidores varios y apoyo político al más alto nivel. El Consejo de Gobierno tuvo mucho que ver con ello. De ahí la defensa numantina de Chaves a su exconsejera. Porque él puede ser el siguiente en caer junto con José Antonio Griñán. Aunque ahora no se hablen. Una especie de cortafuegos político como lo fue en su momento José Barrionuevo para que las imputaciones por el caso de los Gal no pasaran de él y llegaran hasta el escalón superior de Felipe González, Presidente del Gobierno. Chaves también se enteró por la prensa de todo.

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