” No respeta la Constitución española porque no reconoce la soberanía nacional, ni toma en cuenta el reparto de competencias establecido, ni acepta la igualdad de los españoles, ni garantiza la preeminencia de los derechos individuales”. No son palabras de Mariano Rajoy esta tarde en el Congreso de los Diputados ante la delegación del Parlament de Cataluña que verá rechazada su proposición con la que pretende la secesión de una parte del país. No, aunque pudieran parecerlo. Son palabras de Zapatero el 1 de Febrero de 2005 cuando Ibarretxe compareció con un fin similar, en su caso el llamado Plan Ibarretxe, en el mismo Congreso. Lo curioso es que ,a pesar de ser Presidente Zapatero, gran parte de su intervención iba dirigida hacia Rajoy que era jefe de la oposición recién derrotado en las urnas. Uno de los derechos fundamentales de cualquier ciudadano libre es la libertad individual de las personas( no de los territorios) y la igualdad de todos ante la ley. Esos dos derechos son los que pretender cargarse Artur Mas. Decidir él por todos los españoles y machachar la libertad individual de los catalanes que no son nacionalistas. El viaje a ninguna parte de Artur Mas y la arcadia nacionalista.

En esta ocasión, Artur Mas no ha tenido la decencia ni el valor político de comparecer para defender su propuesta. Un dirigente que pretende ser un lider no puede esconderse en los momentos de la verdad. En su lugar, se ha enviado una delegación compuesta por Joan Herrera de Iniciativa( los herederos del PSUC enfangados con el nacionalismo de derechas, capital Suiza), Marta Rovira de ERC( vale la pena comprobar sus dificultades para hablar) y Francesc Homs de Ciu: ya que su lider no ha querido ir a Madrid, manda al subalterno.

El derecho a decidir que proclama Artur Mas no es más que una cortina de humo tras la cual se encuentra el derecho de autodeterminación. No es cuestión de oponerse directamente a ese derecho. Ha sido un derecho muy válido en otros ámbitos y otros momentos históricos para que diversos países pudieran liberarse de sus amos. No es el caso de Cataluña. Lo que ocurre es que los nacionalismos, aquí y ahora como a lo largo de la historia, son victimistas por naturaleza. La culpa es siempre de otros, y si es extranjero mejor. El nacionalismo también es oportunista. Solo recordar como el principal lider del nacionalismo catalán de principios del siglo XX, Francesc Cambó, terminó apoyando( y financiando) a Franco durante la Guerra Civil. Luego hablarán de la lucha de la Guerra Civil como una guerra de España contra Cataluña. Pero bueno, la exactitud histórica no es uno de los puntos fuertes del nacionalismo.

Y la manipulación. Of course.  El derecho a decidir nos dicen que es para que puedan decidir libremente su futuro y poder votar su organización futura. Y para ello se amparan en el sentir mayoritario del pueblo catalán. ¿ Cómo se mide un sentimiento?. Por ejemplo, ¿ cuando al Estatut no acude ni la mitad del censo a votarlo en reférendum?. ¿ O cuando más del 80 % acude al referéndum de la Constitución de 1978?. A lo mejor lo miden por las manifestaciones. Pero claro, si convocamos una manifestación para pedir que bajen los impuestos, perdón Montoro, seguro que convocamos a más gente. Otra de las razones para querer tener un estado propio es dotarse de mejores instrumentos para luchar contra la crisis económica. Ese mismo eslogan valdría para Murcia y el resto de territorios.

Y por último, nos machacan con el clásico España nos roba. Es el mismo victimismo que mencionábamos antes pero en clave económica. Es extraño que si España roba a Cataluña, los catalanes tengan como principal destino turístico territorios del país que les roba. Algo muy curioso. Como también lo es el supuesto déficit de infraestructuras en la que era tradicionalmente la región más rica de España. Aeropuertos, grandes empresas( que poco a poco se van en un goteo incesante), AVE. Ya no lo es. Pero la culpa es del resto de España, no de ellos. Es una pena que una de las regiones tradicionalmente más emprendedoras y trabajadoras, se encuentre en una situación así. Pero esto sí que ellos lo han elegido. Legislatura tras legislatura, un nacionalista en la Generalitat. Jordi Pujol como patriarca, Montilla y Maragall con la ruina del tripartito con ERC dando un empujón y Artur Mas como continuador.

La Constitución no es inmutable. Puede y deber reformarse. Pero para ello debe contar, como mínimo, con el mismo consenso que la proclamó y siguiendo el cauce establecido para ello. En lugar de eso, lo que pretende Mas es su voladura ya que sabe que es imposible que su locura tenga un consenso similar. Tampoco en Cataluña.

El plante de Artur Mas debería servir para verlo como lo que es. Alguien que se esconde y que no da la cara. Un moderado de antaño transmutado en una especie de Mesías del siglo XXI.  Mientras siga su apuesta, ERC le ganará en las siguientes elecciones. El votante siempre prefiere el original a la copia. Su destino es el mismo de Ibarretxe: acabar expulsado del poder por su propio partido.

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