Puerto Hurraco no queda tan lejos de Valldaolid. Y no se trata de una distancia física sino conceptual. La violencia más primaria, entendida como venganza personal, ha sucedido hoy en Valladolid con el asesinato de la Presidenta de la Diputación de Valladolid, Isabel Carrasco, del Partido Popular. Una madre y su hija son las dos detenidas por el crimen, sin saber aún quién apretó el gatillo, aunque todo indica a la madre. Esposa e hija de un inspector jefe de la Policía Nacional destinado en Astorga. Los hechos, aparentemente, son sencillos. La hija es despedida ayer de la Diputación y asesinan a su presidenta. A falta de más hechos, venganza pura y dura.

Probablemente, ya habrán podido comprobarlo. Hoy es el día de los sí, pero. Está muy mal la violencia pero es que esta mujer estaba acusada de malversar fondos públicos. No es lícito matar pero la asesinada dicen que tenía 13 sueldos y cobraba 150.000 euros al año. Mal va una sociedad si cuando matan a tiros a alguien se le trata de poner paños calientes. Cómo si eso fuera razón suficiente para matar. Es lo que estamos creando. Desde el mismo momento en que a los políticos se les pone la etiqueta de que son todos unos corruptos o unos ladrones, se les pone una diana. La sociedad en la que vivimos es violenta. Una violencia verbal y física. Pero las cosas no suceden así de un día para otro. El que no piensa como nosotros, es un enemigo. Si despides a mi hija, te puedo matar.  El umbral creo que se cruzó cuando muchas personas empezaron a acosar a políticos en las puertas de sus domicilios privados y vieron que eso salía gratis. Ancha es Castilla debieron pensar muchos.

Una sociedad abúlica de referentes morales. Por supuesto que tenemos una clase política manifiestamente mejorable. Tenemos ladrones, incompetentes y auténticos ceros a la izquierda que no han trabajado en su vida fuera de la política. Pero los elegimos nosotros. Y eso no nos da derecho a tomarnos la justicia por nuestra mano. Desde el momento en el que lo hagamos, la razón que podamos tener en nuestras reivindicaciones, pierde toda su validez. Pero si lo que queremos es violencia, no merecerá la pena vivir en este país. Aunque creamos lo contrario, hemos progresado muy poco desde que vivíamos en las cavernas.

Por si fuera poco, en España sufrimos un ataque de indignación selectiva. Desde los medios de comunicación y redes sociales nos bombardean con casos de corrupción y declaraciones de tal o cuál político pero, siempre hay un pero, del mismo lado. Los de mi cuerda roban sí, pero es que los otros roban más sin prestar atención a que, si es así, todos nos roban. Daría igual que nos robaran nuestros compañeros ideológicos o los adversarios. Todos perdemos con ello. Aunque luego les votemos y nos riamos de sus gracias. Pero volvemos a lo de siempre. Generalizar siempre es malo. Ya sea por religión( eres judío) o por política( no eres de los nuestros). Los autoritarimos y totalitarismos empiezan siempre igual. Señalando al que piensa diferente como enemigo. Y ya conocen el dicho aquél de que al enemigo ni agua. Pues eso.

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