Se celebran hoy Elecciones Europeas y antes de empezar a contar papeletas ya tenemos un claro vencedor: la abstención. Una altísima abstención que se situará por encima del 50% siguiendo la tónica de las últimas europeas. Y algunos ganadores secundarios: los partidos pequeños. Aunque les oigan llamar a la participación se trata de un llamamiento con la boca pequeña ya que si la participación es baja necesitarán menos votos para conseguir algún escaño. Tradicionalmente, las elecciones europeas son las más proclives para la aparición de partidos populistas. Solo recordar que Ruiz Mateos fue eurodiputado nos debería hacer reflexionar. Mi pronóstico es que ganará el PP por poco aunque en los últimos dias se ha difundido la idea de una victoria un poco más amplia, alrededor de 5 puntos, a pesar del error Cañete.

Ha sido una campaña plana y escasa de ideas. Pocas propuestas a nivel europeo en una campaña centrada casi exclusivamente en los asuntos nacionales. Y una campaña marcada por las palabras de Miguel Arias Cañete un día después del debate con Elena Valenciano en el que explicaba su derrota por no querer parecer machista mostrando superioridad intelectual con una mujer. No se a qué superioridad se refería porque pasarse un debate leyendo todo el tiempo los papeles que te han preparado no demuestra mucha superioridad que digamos. Comprendo que perder un debate con Elena Valenciano debe ser muy duro. Ya sea por inspiración personal del candidato o por la influencia de Pedro Arriola daba la impresión de no haber preparado bien el debate y Valenciano, quién lo diría, pasó por encima de él. Y sus palabras del día siguiente, le hicieron la campaña gratis al PSOE. Un día tras otro el mensaje ha sido el mismo. Cañete y el PP son todos machistas. Lástima que no pusieran el mismo énfasis con Jesús Eguiguren, condenado por dar una paliza a su mujer, o con el diputado del PSC Román Ruiz Llamas refiriéndose a la Vicepresisenta Soraya Sáenz:” ¿Ha fregado escaleras con sueldo de miseria?”.

El resultado de hoy es importante, a pesar de la poca participación. Se empezaba con una ligera ventaja del PP antes del incidente de Cañete y, aparentemente, se termina igual. Unas elecciones claves tanto para PP y PSOE. Los dos perderán bastantes votos y la suma entre ambos, poco más del 60%, será la más baja de toda la democracia. El PP mide el resultado como toma de temperatura a la recuperación económica y con la vista puesta en las elecciones municipales y autonómicas del año próximo. En el PSOE, puede que estemos ante la última oportunidad de Rubalcaba. Si gana hoy Elena Valenciano, aunque sea por la mínima, tendrá un balón de oxígeno para poder presentarse a las primarias de su partido. Si no gana, habrá quemado su último cartucho y sus rivales internos agazapados, Carmen Chacón y el experimento Eduardo Madina, saltarán sobre su liderazgo. Los beneficiados principales de la clara disminución del bipartidismo serán Izquierda Unida y UPYD. Con una salvedad, Izquierda Unida siempre obtiene mejores resultados en las encuestas que en las elecciones y UPYD justo al revés. Veremos que resultados sacan.

Además, tenemos la incógnita del resultado en Cataluña. Concretamente, saber si ERC realizará el sopasso sobre Ciu y quedará como primera fuerza política. Dentro del debate soberanista, es muy posible que los votantes prefieran el original a la copia en la apuesta independentista. Una victoria de ERC que da la impresión que ni ellos mismos quieren por las consecuencias en el proceso soberanista en Cataluña en el que se encuentran inmersos. Su victoria puede llevar a determinados sectores de Ciu menos proclives a la aventura separatista, escondidos hoy, a replantearse si el objetivo marcado es correcto si no ganan ellos las elecciones. Por su parte, el PSC seguirá desengrándose y perderá la mitad de sus votos respecto a las elecciones de 2009 dando la razón a la idea del fin del PSC, y Ciudadanos con Javier Nart y Juan Carlos Girauta como candidatos, y Albert Rivera como máximo exponente, da el salto a la política nacional y todo apunta que conseguirá un diputado en estas elecciones. La claridad tiene premio.

Por otra parte, tenemos los nuevos partidos y movimientos. mientras en Europa la mayoría de movimientos extremistas que destacan estos dias surgen por la derecha, en España los tenemos por la izquierda. Su principal representante es Podemos, de Pablo Iglesias. Una figura carismática, aristocrática y clasista de la extrema izquierda que restará bastantes votos a Izquierda Unida y logrará un mínimo de un eurodiputado, según todas las encuestas. Todo con la vista puesta en las próximas elecciones generales. Lean su programa y el del Frente Nacional de Le Pen y encontrarán muchas similitudes. Dos ideologías y un mismo fin.

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