Hay ocasiones en que los tópicos se empeñan en darnos la razón. Una de las máximas del Tour de Francia es que se trata de una carrera que se gana todos los días y puede perderse en uno solo. Ya sea por tener un mal día, por que haya rivales más fuertes o por una caída. Este año el Tour está cumpliendo esa máxima para dolor de los aficionados, y de la propia organización. Lo que se presumía un duelo Froome-Contador ha quedado en 10 días reducido a Nibali contra todos con el riesgo de pérdida de interés de los aficionados y de la audiencia televisiva. Pero el Tour es una carrera tan grande que seguirá siendo interesante aunque los máximos favoritos no estén ya en carrera.

Contador abandonó el Tour en la primera etapa de montaña de entidad al caerse en una bajada, en un tramo recto después de perder el control de su bicicleta al tropezar con un bache. Resultado: fractura de tibia y la más que presumible ausencia en la Vuelta a España. A pesar de la caída, se subió a la bici y recorrió otros 20 kilómetros antes de abandonar. Queda el Tour huérfano de su principal aliciente en las etapas de montaña. Contador es uno de los pocos ciclistas capaces de reventar una carrera por si mismo. Ya lo demostró en el Tour hace un par de años atacando de salida en la etapa del Galibier y Alpe Dhuez, sin éxito, y en la Vuelta a España en la etapa de Fuente Dé donde descolgó a sus rivales con un ataque lejano, con éxito. Ese espectáculo estará ausente del resto del Tour. Su imagen despidiéndose de un compañero de equipo entre la niebla antes de bajarse de la bici lo dice todo.

Un Contador que llegaba en el mejor estado de forma desde su última victoria en la prueba gala. Al máximo nivel tras su sanción por dopaje. Eso debe ser lo que más le duele. Recuperar su máximo nivel y no poder demostrarlo plenamente. Y a pesar del naufragio en la etapa del pavés, era el principal favorito junto a Nibali para hacerse con esta edición después del abandono de Froome. Contador abandona camino de La Planches des Belles Filles donde hace dos años Froome demostró por primera vez que era más fuerte que su lider y futuro ganador del Tour 2102, Bradley Wiggins.

La carrera queda en manos de Nibali. Ganador ayer, el tiburón de Messina corre el riesgo de ser conocido como el ganador del Tour de las ausencias. Sería algo injusto. Las caídas forman parte de la carrera como un elemento más y hay que convivir con ellas. Sus presumibles máximos rivales que aún le quedan son Richie Porte, lider del Sky después del abandono de Froome, y Alejandro Valverde. Segundo y tercero de la clasificación general, respectivamente. Con, prácticamente, toda la montaña por correrse, nadie puede aventurar que el Tour está decidido.

A pesar de estos desastres en forma de abandono la carrera queda bastante interesante. El dominio, hasta el momento, de Nibali le hace contar con una ventaja importante. Pero queda mucha carrera. Lo único cierto es que este año el ganador del Tour será nuevo. No queda ningún ganador en carrera. ¿ Y los españoles?. Alejandro Valverde cuenta con la oportunidad de su vida para entrar en el podium del Tour, su objetivo de la temporada y de su vida casi. De momento, no ha sufrido uno de sus clásicos despistes, otros dirán mala suerte, y se encuentra tercero en la general. Joaquín Rodríguez, después de una temporada llena de caídas, empieza a mostrarse tras capear el temporal de la primera semana. Segundo ayer y lider de la montaña. Una pena que no llegue en su mejor estado de forma porque sería el máximo favorito actualmente con su golpe de pedal del año pasado.

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