Es difícil ganar al PSOE andaluz las elecciones autonómicas. Muy difícil. Y lo es más si tus compañeros de partido a nivel nacional toman como primera medida cuando llegan al Gobierno nacional una brutal subida de impuestos superando las del propio Zapatero. El rejonazo de Montoro iba dirigido, principalmente, a una parte de la población, profesionales y clase media, más proclive a votar al PP. Entre las elecciones generales y las siguientes autonómicas, el PP andaluz perdió 500.000 votos que le hubieran servido para ganar por mayoría absoluta, y no simple, evitando así el gobierno de coalición entre IU y PSOE, primero con Griñán( hoy escondido en Madrid) y luego con la heredera Susana Díaz.

Y no debería ser difícil. Andalucía tiene un 37% de paro, un 50% de paro juvenil, y un nivel de corrupción al que solo se acercan, a duras penas, la Cataluña pujolista, y pospujolista, y la Comunidad Valenciana. El escándalo de los ERES y las facturas falsas de los sindicatos como efectos de una corrupción sistémica. Y siempre ha estado gobernada por el mismo partido. Más de 30 años gobernados por el PSOE andaluz en sus diversas variantes. Algo de responsabilidad tendrán.

La elección de Juan Manuel Moreno Bonilla como lider del PP andaluz, por elección digital de Mariano Rajoy, trajo una ola de ilusión al PP pensando que habían dado con la persona idónea para llevarlos a la Presidencia de la Junta de Andalucía. No sé por qué tenían esa impresión. Moreno Bonilla no deja de ser una versión masculina y pija de Susana Díaz. No ha trabajado nunca fuera de la política. Mintió descaradamente en su curriculum. Si una persona es capaz de esto, ¿ cómo se puede confiar en ella para ganar a una maquinaria perfectamente engrasada como lo es el PSOE andaluz?.Y, ¿ se puede confiar en una persona así?. La respuesta es clara: no se puede. Con él al frente, el PP andaluz pasará  muchos años más en la oposición.

Por si fuera poco, ahora tiene la ocurrencia de copiar a Podemos para pedir la implantación de una renta básica para todos los andaluces. Tanto criticar a Podemos para acabar copiándoles. La Renta Básica es una de las mayores demagogias que existen en el ámbito de la economía. Consiste en que el Estado entrega una cantidad de dinero a otra persona por el mero hecho de nacer y existir, por ser ciudadano. Haga lo que haga. Trabaje o no trabaje. Los que defienden esta Renta Básica parecen ignorar que para que el Estado dé ese dinero, previamente tendrá que quitárselo a otra persona. Un ejemplo claro: 34 millones de españoles mayores de edad en 2013 y una renta básica de 8100 euros anuales: 278.000 millones de euros. Si lo extendemos a los menores de edad y los inmigrantes extranjeros, nos saldría una cantidad mucho mayor. Imposible de financiar. La presión fiscal se doblaría, y no la tenemos precisamente baja.

Además, es profundamente injusta y egoísta. Aunque digan lo contrario. Con este sistema se propone que los demás trabajen para cada uno, que se dedicaría solamente a hacer lo que quiera. De esta manera, se persigue una economía subsidiada al máximo, sin incentivos para la iniciativa privada y con un control total de la economía por parte del poder político. Un ejemplo claro de este tipo de economía lo encontramos en la Europa del Este después de la Segunda Guerra Mundial. No acabaron muy bien precisamente. Una paradoja que los votantes de Podemos que tanto claman contra la casta política, en muchos casos con razón, quieran combatir a esa casta otorgándoles más poder. Todo es posible en España.

Con líderes como Juan Manuel Moreno Bonilla al PP andaluz le esperan muchos años de oposición. Y el futuro salto de Susana Díaz a la política nacional queda totalmente despejado. Sin alternancia no hay democracia. El mismo discurso que el PSOE aplicaba a la Galicia de Manuel Fraga es extrapolable a Andalucía. Y, en cierto modo, llegó hace algunos años con las victorias en las elecciones municipales de las grandes ciudades del PP. Existe en Andalucía otra paradoja. Nuestro mapa político es el de la Segunda República pero al revés. Si en los años 30, la izquierda ganaba en las ciudades y la derecha en el campo y en el interior, ahora ocurre lo contrario. El PP gana ampliamente en las ciudades y el PSOE en el interior y zonas rurales. ¿ Qués es lo que se decía acerca de esto durante la Segunda República?. Las ciudades eran los lugares en los que había más información, más dinamismo social y mayores oprtunidades para el desarrollo. En resumen, había más libertad. Y el interior y las zonas rurales estaba dominado por el caciquismo. Pues eso.

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