Jordi Pujol no solo engañaba al fisco con la ocultación de la herencia de su padre. También engañaba a su propia hermana que no sabía nada de la herencia de su padre y que su hermano ocultaba fuera de España. No es algo extraño. Si engañó durante más de 30 años a todo el mundo, ¿ por qué no hacerlo con su propia familia?. Tuvo tres amnistías fiscales para declarar ese dinero sucio( sucio en origen y sucio su mantenimiento) y no lo hizo. Nunca era el momento apropiado ya que se dedicaba a preparar la construcción de la Cataluña del futuro y sus estructuras de Estado. Aunque nunca lo declaró públicamente y se opuso, al principio, al nuevo Estatut impulsado por el tripartito, toda su carrera política estaba centrada en construir Cataluña como una entidad política propia aunque no necesariamente con un Estado propio. La imposición del catalán como medio de comunicación lingüística único y el control de los medios de comunicación son los hitos de un intento de control de la sociedad para que nada ni nadie se saliera del consenso nacionalista. Incluido el socialismo catalán.

La confesión de Jordi Pujol ha abierto la veda. Si ya conocíamos alguno de los tejemanejes de sus hijos, ahora vamos conociendo muchos más. La Omertá se ha roto y ya nada puede pararla. Lo que pone de manifiesto todo lo que vamos conociendo es que la herencia de Pujol no es más que una tapadera de todos los negocios y comisiones que los delfines de Pujol han ido acumulando a lo largo de los años. Unos negocios amparados en el nombre del padre como medio de enriquecimiento personal. Un padre que cuenta incluso con estatuas a modo de recordatorio de su influencia en un recuerdo de los peores recuerdos de las dictaduras. La familia Pujol terminará de hundir al tocado Artur Mas cómo Jordi Pujol terminó con Banca Catalana, envuelto en la senyera. El patriotismo cómo forma de emnascarar un delito. Nada nuevo bajo el sol.

Cataluña se ha convertido en los últimos años en una sociedad que solo se mira a sí mismo y se ha alejado de la realidad. Y es una pena que una de las sociedades que han sido más emprendedoras y dinámicas de España se enroque con el nacionalismo. Parece que las enseñanazas de la historia poco importan a sus ciudadanos y se dejan arrastrar por un debate soberanista injusto y que lo único que les va a traer es pobreza y aislamiento. Mientras tanto, el islamismo campa por sus anchas en la sociedad catalana cómo un auténtico caballo de Troya que no encuentra ningún obstáculo. Y el España nos roba seguirá cómo un mantra pero seguro que no veremos ninguna manifestación a las puertas de la casa de los Pujol ni Vestrynge irá a gritarles a la puerta. La confesión de Pujol tiene cómo misión proteger a sus hijos. Una inmolación afectiva que tendrá poco recorrido debido a las numerosas investigaciones y frentes que tiene abiertos.

Y su esposa también. Marta Ferrusola no se libra tampoco. Para hacernos una idea del grado de podedumbre de la vida política y social catalana, cómo la del resto de España, dos detalles. El primero es la empresa de Marta Ferrusola, Hidroplant, de la que fue fundadora y representante. Hidroplant recibía numerosos contratos públicos a dedo sin ningún tipo de concurso. Y segundo. Recibió el encargo de reformar el césped del Camp Nou y lo convirtió en un patatal. El primero cómo síntoma de favorecimiento institucional y el segundo cómo anécdota. El hecho de ser la esposa del President y próximo ex Molt Honorable da mucho de sí.

Artur Mas es ya un cadáver político. Podrá durar un poco más o un poco menos, Mas es menos, pero su final está ya escrito. Ahora se comprende mejor la renuncia de Duran i Lleida como secretario general de Ciu y su intención de saltar del barco y fundar una nueva formación de centro político. Si ERC llevaba la delantera en todas las encuestas, la confesión de Jordi Pujol le garantiza la victoria en las próximas elecciones.

Anuncios