La decapitación del periodista de Jim Foley en Irak ha puesto de manifiesto dos aspectos muy importantes. El primero es la brutalidad en el avance de los terroristas del Estado Islámico en Irak. El segundo es la debilidad de la política exterior de Obama y su liderazgo en política exterior. Hace poco más de un año la opción de atacar en Siria era para contestar a la brutalidad de su dictador Asad al usar armas químicas contra su propia población. Una guerra civil que ha provocado en Siria más de 150.000 muertos. No se hizo nada al llegar a un acuerdo in extremis con Putin y Rusia. La misma que desangra ahora al este de Ucrania. La opción ahora es atacar en Siria para debilitar las bases del Estado Islámico, rivales de Asad en Siria. No cabe más despropósito: dudar entre atacar a un bando o al contrario de una misma guerra. Pero hay que hacerlo. Asad se acabará conviertiendo en un mal menor, cómo muchos antes que él, a pesar de un ser un criminal.

El Estado Islámico es un grupo que empezó siendo una filial de Al Quaeda en Siria en su lucha contra el régimen de Asad. La guerra siria empezó siendo una lucha entre las fuerzas leales al régimen, principalmente el Ejército heredado de su padre, y el Ejército Libre Sirio, un conglomerado de desertores del Ejército y opositores sin lazos con fuerzas islamistas. Pero surgió el efecto llamada al igual que en Afganistán en los años 80, el germen de Bin Laden y Al Quaeda. La llamada a la yihad encuentra un amplio eco en todo el mundo musulmán y también en Occidente. Hay miles de occidentales, descendientes de musulmanes, que están combatiendo en Siria e Irak con el Estado Islámico. Principalmente británicos. Españoles, también. Acuden a la llamada a la guerra santa para imponer el terror. Y son una amenaza futura para nuestras sociedades si vuelven. Su adoctrinamiento en la ideología más radical y su adiestramiento en armas y explosivos son una amenaza que no podemos despreciar.

La indiferencia internacional ha sido la principal arma del Estado Islámico en su avance.  La otra es el terror que imponene basado en ejecuciones, decapaticaciones y fusilamientos públicos. Empezando en Siria, poco a poco consiguieron hacerse con la hegemonía de las fuerzas opositoras al régimen de Asad y trasladarse a Irak con la creación de un califato uniendo territorios de los dos países gracias a la falta de control en la frontera. Un califato basado en el terror más primario: los que no son musulmanes son directamente asesinados(decapitaciones y fusilamientos difundidos a través de Internet) si no huyen antes y los musulmanes no aliados, son tratados de herejes y su final es el mismo: conversión o muerte. No es posible nada negociar con ellos. La lucha debe ser militar y eso es lo que parece no comprender Obama( dejo por imposibles a los del No a la Guerra que ahora no se manifiestan).  Estados Unidos dispone del mejor Ejército del mundo pero operando solo desde el aire con drones y misiles no se ganará esta guerra. Se debilitará el Estado Islámico pero no se ganará.

Obama parece que ya ha reaccionado. Hace dos días se conoció que se han autorizado vuelos de reconocimiento en Siria para detectar y analizar las bases del Estado Islámico. Debería ser el paso previo para atacarles. Además de los ataques aéreos, la acción militar debería completarse con fuerzas sobre el terreno. En Irak se cuenta con los peshmergas kurdos para aprovechar los ataques de Estados Unidos y recuperar terreno a los islamistas al mismo estilo de la Alianza del Norte en Afganistán después del 11-S. Pero, Estados Unidos, y otros aliados, deberán mojarse y enviar tropas sobre el terreno. Las fuerzas Especiales de Estados Unidos son de las mejores del mundo y con un contingente de entre 10.000 y 15.000 efectivos pueden causar mucho daño a los terroristas. Mejor luchar allí que directamente en suelo europeo que es lo que sucederá si no se les hace frente.

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