Ya lo decíamos ayer. A la hora de los partidos importantes, los jugadores de la selección española de Baloncesto no fallan. El gen competitivo que tienen es muy alto y eso no se pierde. Ayer, ya no fueron Egipto o Irán las víctimas. España pasó por encima de Brasil, en un primer cuarto ejemplar de juego e intensidad, en el primer test serio del Mundial. Una Brasil que acude a este Mundial con todo su potencial y con ganas de revancha por su mala digestión de su “victoria” en los Juegos Olímpicos de Londres ante España. Las cosas claras: nos dejamos ganar en aquél partido para evitar a los Estados Unidos hasta la final. Cosa que conseguimos y ellos no llegaron ni a semifinales.

A pesar de esas ansias y de contar con un juego interior espectacular( Nene Hilario, Varejao y Thiago Splitter), no pudieron contener nuestro vendaval en el primer cuarto( 30-16) ni en el tercero con un Pau Gasol imperial, 3 triples casi seguidos, ni una defensa que dejó a Brasil en 63 puntos. El único momento de reacción de Brasil fue en el segundo cuarto con un parcial de 9 a 1, basado principalmente en que jugaron con un 3 alto, Marquinhos con sus 2.07, frente a Sergio Llul: un gran defensor pero con una evidente inferioridad física que no corregimos. Mientras, Claver calentando banquillo. Pero fue un espejismo. Nunca consiguieron inquietar a España dejando una sensación de impotencia que puede marcar su rumbo en el Mundial: podríamos volver a enfrentarnos a ellos en semifinales.

Nuestro tiro exterior funcionó muy bien con un acierto cercano al 50% que permitió una mayor libertad en la zona para Marc Gasol que repartió 3 asistencias desde el poste. Y Ricky Rubio dirigiendo con acierto, 6 asistencias y un alto ritmo de juego y defensa. Rudy igual. Su aportación va más allá de los puntos conseguidos. Suma en defensa, rebotes y asistencias. Tal fue su intensidad que tuvo que pedir el cambio al banquillo ante la falta de reacción de Orenga ante el desgaste sufrido. La dirección de juego funcionó con dos estilos distintos: además de Ricky, la aportación y variación en el juego que proporciona Sergio Rodríguez aporta un peligro que no tiene Ricky Rubio: la amenaza del tiro exterior. Calderón, mientras tanto, mejoró respecto a partidos anteriores pero está lejos de su mejor versión. Seguirá mejorando.

Mañana toca Francia, con el miserable Batum enfrente, y el jueves cerramos la primera fase contra Serbia. A partir del sábado, llegan los cruces y la parte más importante del Mundial. Una derrota y eliminados. La selección está preparada y con Pau Gasol al máximo nivel. Poco más se puede pedir.

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