“A nuestro seleccionador Orenga le viene grande el cargo de seleccionador de Baloncesto”. “Su poca cintura a la hora de tomar decisiones tampoco ayuda a corregir el rumbo cuando el partido se complica”. ” Su política de rotaciones creo que ha sido la principal causa de que el equipo se funda en los últimos minutos de los partidos igualados”.

No son palabras de anoche o de hoy. Son palabras de hace casi un año escritas en este mismo blog, el 21 de Septiembre de 2013. Son aplicables a lo que le ha ha sucedido a España en este Mundial de Baloncesto 2014 después de la derrota ante Francia por 65-52 en el peor partido de nuestra selección en muchos años( el peor, sin duda, que recuerdo). Lo advertimos el año pasado y lo hemos repetido este año con triste resultado. Orenga es un entrenador sin apenas experiencia al máximo nivel profesional, apenas una decena de partidos al frente de Estudiantes, antes de recalar en la órbita de las Federeación de Baloncesto con José Luis Sáez de máximo responsable. Los defectos que tuvo el año pasado en la dirección de la selección, los ha repetido este año. Con la diferencia de que el bronce el año pasado fue un éxito(a pesar de él, pudimos haber llegado a la final) y caer en cuartos con el mejor plantel de nuestra selección es un fracaso. Un desastre sin paliativos. Nadie lo preveía. Ni dentro ni fuera de España.

No se trata de hacer leña del árbol caído. Básicamente, porque aquí ya lo criticamos el año pasado cuando la selección alcanzó el bronce en el Europeo de Eslovenia. Un entrenador de baloncesto está, principalmente, para resolver momentos de crisis y cambiar el rumbo en momentos complicados. O al menos, intentarlo. Su cabezonería en mantener a los jugadores titulares muchos minutos en pista en partidos intrascendentes o que dominábamos por 20 o más puntos nos ha pasado factura. 3 jugadores( Felipe Reyes, Alex Abrines y Víctor Claver) han estado permanentemente fuera de la rotación a pesar de ganar todos los partidos fácilmente. Una política de rotaciones que ha hundido físicamente a Pau Gasol( después de dos temporadas llenas de problemas físicos), muy mermado físicamente anoche, ha desquiciado a Ibaka que no encontraba su sitio y que ha hecho jugar a Calderón, nuestro mejor base, casi siempre de 2. En el primer partido igualado en este Mundial, lo perdimos. El año pasado en el Europeo perdimos todos los partidos igualados, 4. No es casualidad.

Vamos al partido en sí de ayer contra Francia. Es muy difícil ganar un partido cuando tienes todas las estadísitcas en contra. 28 rebotes frente a los 50 de Francia. 2 de 22 en triples y 52 puntos en un record negativo que hacía más de 30 años que no alcanzábamos. Vicent Collet, el seleccionador francés, tenía bien estudiada a nuestra selección. Conociendo nuestro juego clásico de bloqueo y continuación( pick and roll), cerró nuestro juego interior con una defensa cerrada de nuestros pivots dejando espacios en el juego exterior que no supimos aprovechar debido a nuestro desacierto. En ataque impusieron un juego lento que nos impidió poder salir al contraataque( uno en todo el partido culminado por Sergio Llul). Fuimos a remolque todo el partido empezando por el parcial de 8-0 de inicio a favor de Francia. Los errores de España fueron continuos: mala elección de tiros( con algunas individualidades de Rudy Fernández para hacérselas mirar), incapacidad de correr y de cerrar el rebote y un total desacierto en el tiro exterior e interior( entre Marc Gasol e Ibaka, 2 de 15 en tiros en juego). Y Orenga sin cambiar el rictus en la banda ni introduciendo otros jugadores o variantes tácticas. Nos machacaban con el rebote ofesnivo sus aleros altos y Claver chupando banquillo todo el torneo. Ni a punto de ser eliminados cambió Orenga el rictus ni buscó variantes tácticas para evitar la debacle.

Dos reproches adicionales a la dirección técnica anoche de Orenga. Su incapacidad de leer el partido y hacer cambios. Por ejemplo: ante la masacre francesa sobre nuestro rebote, debería haber sacado a Felipe Reyes, un auténtico especialista en el rebote, tanto defensivo cómo ofensivo. Y, ante el nulo acierto en el tiro exterior, teníamos en el banquillo a un tirador excepcional por naturaleza: Alex Abrines. Ni siquiera lo intentó Orenga, aunque solo fuera por probar una alternativa distinta. La explicación de Navarro al término del partido fue clara y concisa:” No hemos preparado bien el partido“. ” Francia nos ha pasado por encima”. Francia nos dió un baño en la pista de juego y Collet a Orenga en la pizarra, antes y durante el partido. Francia ganó por méritos propios con una selección mucho peor que la nuestra(88-64 le ganamos en la primera fase) y nos dejó helados. La final del Europeo 2011 y los cuartos de final 2009, con todas las estrellas francesas y españolas, da una idea de nuestra superioridad. Ahora, sin Tony Parker, Joakin Noah y De Colo, nos ganan claramente.

Aparentemente, este Mundial pone fin a la generación de oro del Baloncesto español. Aquélla derivada de los juniors de oro que ganaron el Mundial de 1999 y que fueron enganchado a otras hornadas de jugadores más veteranos y más jóvenes. De la manera más dolorosa posible, perdiendo en casa de forma clara ante un equipo claramente inferior. Por eso jode más. El año que viene hay Europeo y habrá que ver si nuestros mejores jugadores acudirán a la cita. Además, la clasificación para los Juegos de río 2016 estarán en juego. La dimisión de Orenga debería ser automática. Aunque para José Luis Sáez, presidente de la Federación, supongo que será más fácil mantener a un entrendador de perfil bajo al que pueda “guiar” mejor. Y con algunos jugadores, igual. No es lo mismo tener de seleccionador a Scariolo o Aíto que a Orenga. No se puede manejar a todos igual.  Y si no dimite, destitución. El futuro de la selección hay que empezar a reconstruirlo. Y Orenga no es la persona indicada.

Pero que nos quiten lo bailao. Y no me refiero a los títulos solamente. Me refiero a la forma de jugar. La intensidad y la magia del Mundial de 2006 en Japón y los Europeos de 2007( a pesar de perder en la final con Rusia), 2009 y 2011. Una decepción, o fracaso, no cambiará los días de gloria y de orgullo.

PD: Una semana después de la eliminación ante Francia, Marc Gasol reconoce que las dos noches anteriores al partido durmió solo dos horas cada una de ellas ante el nacimiento de su primera hija y que no estaba en las mejores condiciones para jugar el partido decisivo. Así es difícil poder rendir al máximo nivel. ¿ Nadie en el cuerpo técnico de las selección sabía esto?. ¿ O miraron para otro lado?.

 

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