La celebración del Torneo del toro de la Vega, en Tordesillas( Valladolid), ha terminado este año con un enfrentamiento violento entre partidarios y detractores de su existencia. Esta fiesta ha provocado una catarata de reacciones de gente corriente y famosa que se ha posicionado a favor y en contra. Los que se oponen es por el trato que se da a los animales. Los que están a favor sostienen que es una tradición respetable que quieren conservar. No voy a entrar en el debate. Lo qué si quiero reflejar es la hipocresía de una parte de los opositores a la celebración de esa fiesta. Uno de ellos, quizás el más mediático, es Jorge Javier Vázquez, actual presentador de Sálvame en Telecinco. Probablemente sea el mejor conductor y presentador de programas en la televisión española.

Pero ver hablar a Jorge Javier Vázquez acerca de ética o crueldad contra los animales es cómo si un zorro cuida del gallinero. Sus programas están dedicados a remover y mostrar la basura y la mierda de una sociedad como medio para tener audiencia y dinero, para él y para su empresa. Y lo hace muy bien. Sus éxitos anteriores y actuales le sitúan en la cúspide de los presentadores españoles. La millonada que le pagan es totalmente justa porque le hace ganar mucho dinero a sus jefes. Lo de mostrar la mierda en sus programas ya no es solo una forma de hablar: este verano han mostrado al hermano de Rocío Jurado, Amador Mohedano, hacer sus necesidades en un espacio público. Y en horario infantil. Además, parece que no le hace ascos a trabajar en una cadena de la que Silvio Bersluconi es uno de sus propietarios. No parece importarle a Jorge Javier Vázquez trabajar para una empresa en la que uno de sus propietarios ha sido condenado a 7 años de cárcel por prostitución de menores, además de otras condenas por escándalos económicos. Ahí no se manifiesta Jorge Javier Vázquez.

La hipocresía no es patrimonio exclusivo de los famosos, ni mucho menos. Hubiera estado muy bien que las asociaciones contra el maltrato animal se hubieran manifestado, aunque solo fuera una vez, contra el maltrato hacia seres humanos. Por poner solo un par de ejemplos. Las asociaciones animalistas nunca se han manifestado por el maltrato y la degradación moral y personal que sufren muchas mujeres, por el hecho de serlo, a manos de las cada vez más expansivos sectores islamistas que habitan dentro de nuestra sociedad y que se ceban con la libertad individual de las mujeres. Tampoco esas asociaciones han participado de la misma forma en denunciar los asesinatos terroristas, ETA  por ejemplo, que han sufrido multitud de ciudadanos españoles( hombres, mujeres, niños y adultos). ¿ Valen menos esas vidas?. Y en Cataluña se han prohibido las corridas de toros pero no los famosos correbous. Las corridas de toros huelen a espectáculo español mientras que los correbous están muy arraigados en la identidad catalana, sobre todo en Tarragona. La erradicación de las corridas de toros en Cataluña no es por sensibilidad hacia los animales, es por una opción política. Si fuera de verdad para luchar contra el maltrato animal, se habrían prohibido los correbous. La hipocresía y los toros suelen ir bastante unidos.

Soy de la opinión de que una persona que maltrata a un animal, es muy posible que en el futuro lo haga con una persona. Pero de ahí a pensar que todos los espectáculos con toros son actos crueles, media un abismo. Por ejemplo, los encierros en los que se ata o se prenden los cuernos a los toros, deberían estar totalmente prohibidos. Estos actos se suelen producir en pueblos pequeños en los que, además, todos los años se producen varias muertes. Algo parecido ocurre en las corridas de toros. El torero se expone a la muerte cada vez que se pone delante de un toro y asume las consecuencias y riesgos de su acción. No soy aficionado a los toros pero suele olvidarse que los toros criados para la lidia existen porque hay corridas. Si no hay corridas, desaparecerían.

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