A Mireia Belmonte la entrena un hombre. Y no parece que le vaya mal a la mejor nadadora española de todos los tiempos. Dos medallas de oro, dos de plata y dos de bronce en los Europeos de este verano además de dos platas olímpicas en los Juegos de Londres. La profunda injusticia de las palabras de Toni Nadal, entrenador y creador de su sobrino Rafael Nadal, acerca del nombramiento de Gala León como capitán de la Copa Davis por el hecho de ser mujer lo desacreditan no cómo entrenador sino cómo persona. Una parte de sus palabras son éstas: ” hay una dificultad logística difícil de solventar, porque en los equipos de Davis se pasa mucho tiempo en los vestuarios con poca ropa y con una mujer no deja de ser extraño“. Hasta donde yo sé, un entrenador trabaja principalmente con los tenistas en la pista, no en los vestuarios. Andy Murray es entrenado por la extenista francesa Amelie Mauresmo. Y es británico. Una vez más, una parte de la sociedad española cae en anteponer razones de sexo a razones de capacidad.

La dimisión de Carlos Moyá, que tampoco tenía experiencia previa cómo entrenador pero si una gran trayectoria cómo tenista, se produce por el abandono de las primera figuras del tenis nacional en las eliminatorias en las que ha estado al mando. En pocas palabras: lo han dejado tirado. Uno de los puntos fuertes de su elección era su gran amistad y cercanía con Rafael Nadal. Ni por esas consiguió que jugara en la primera eliminatoria. La decisión de dimitir es lógica. Abandonado por los principales jugadores, prefiere abandonar el barco: elemental.

La elección de Gala León como capitana de la Copa Davis ha despertado la polémica en una doble vertiente. En primer lugar por el hecho de ser mujer. Y en segundo lugar por no tener experiencia de entrenadora ni haber logrado grandes logros en su etapa como tenista.  La primera crítica es absurda y deprimente. Absurda porque es negar a una persona la capacidad de realizar una labor de entrenadora masculina por una cuestión de género, por ser mujer. Miguel Margets ha entrenado a las jugadoras españolas de la Copa Federación, equivalente femenino de la Copa Davis, durante 20 años y no he oído quejarse a ninguna jugadora porque le habían asignado un entrenador masculino o porque pensaban que iba a netrar al vestuario para verlas sin ropa.

Miki Oca es desde 2010 el entrenador de la selección femenina de waterpolo, Las Guerreras, que ha encadenado un ciclo triunfal de subcampeonas olímpicas en Londres, campeonas del mundo y de Europa de forma consecutiva. Algo que no está al alcance de cualquiera. Si la decisión de elegir a Miki Oca hubiera dependido de alguien con la mente cuadriculada y anticuada de Toni Nadal, a lo mejor el resultado no hubiera sido el mismo. O sí, porque las jugadoras de waterpolo no tienen la ceguera mental del tío de Rafael Nadal y por eso son tan buenas. Cierto es que Toni Nadal intentó rectificar después anteponiendo criterios técnicos a criterios de sexo. Pero el daño ya estaba hecho.

Lo más importante es la doble vertiente de la polémica: la capacidad de Gala León para dirigir a España en la Copa Davis. No tiene experiencia y tampoco ha tenido una gran trayectoria en el mundo del tenis como jugadora. No ganó ningún torneo importante ni estuvo entre las 20 mejoras jugadoras del mundo. ¿ Le imposibilita este curriculum para entrenar a la selección española?. En mi opinión no necesariamente. Si esos requisitos fueran imprescindibles para entrenar, Toni Nadal tampoco podría entrenar a nadie, salvo miembros de su familia cómo su sobrino.  Su llegada puede traer aire fresco a una selección en la que sus principales jugadores se han borrado ( excepto Rafael Nadal que estaba lesionado) de la eliminatoria en Brasil en la que descendimos de categoría. España cuenta con 14 jugadores entre los 100 mejores del mundo pero nuestros principales motores empiezan a entrar en su declive profesional. Los problemas físicos de Nadal no creo que nos permitan disfrutar de él de forma continuada los próximos años. En el caso de David Ferrer no puede luchar contra el hecho biológico de la edad. Sobre todo en un juego tan físico cómo el suyo. Verdasco ha sido una gran decepción de jugador. Apuntaba alto y se quedó a medias. Y no se avecina en la parte joven ningún talento a punto de emerger.

Pero simpre nos quedará la normalidad de Toni Nadal. Que se la guarde para él.

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