Uno de los grandes fallos de la Transición a la democracia después de la dictadura en España son las autonomías. No porque la descentralización esté mal enfocada, al contrario, sino por las ansias de reproducir la estructura del Estado en 17 miniestados creando un entramado institucional duplicado y hasta triplicado en algunas ocasiones. Televisiones autonómicas llenas de manipulación y organismos supuestamente institucionales que sirven cómo auténtico cementerio de dinosaurios políticos: los llamados Consejos Consultivos, sin ir más lejos. Estos Consejos copian la estructura y funcionamiento del Consejo de Estado, su equivalente a nivel general. Su misión es velar por el cumplimiento de la Constitución y el resto del ordenamiento jurídico. Entre sus Consejeros natos están los expresidentes de Gobierno, algo lógico. Pero actualmente solo Zapatero lo es. Felipe González y Aznar prefieren los Consejos de Administración de las grandes empresas privadas. Un repaso rápido a algunos de sus componentes nos sacará de dudas respecto a su función real: aparcamiento de políticos en edad de jubilación.

-Landelino Lavilla. Ex ministro de Justicia y Presidente del Congreso de los Diputados con UCD.

José Luis Rodríguez Zapatero. Presidente de Gobierno entre 2004 y 2011 por el PSOE.

-Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón. Uno de los padres de la Constitución, diputado por UCD y Partido Popular además de portavoz parlamentario. Uno de los rivales de Aznar en su ascenso político.

Isabel Tocino. Ministra de Medio Ambiente en el primer Gobierno de Aznar y del PP.

-Juan José Laborda. Expresidente del Senado por el PSOE.

Juan Carlos Rodríguez Ibarra. Presidente de la Junta de Extremadura por el PSOE.

-José María Michavila. Ministro de Justicia en el Gobierno de Aznar.

-Fernando Ledesma. Exministro de Justicia con Felipe González, magistrado del Tribunal Supremo y Presidente del Consejo de Estado entre 1991 y 1996.

José Manuel Romay Beccaría. Ex ministro de Sanidad con el PP y actual Presidente del Consejo de Estado.

Podríamos seguir así largo rato pero el resumen da para hacerse una idea bastante clara de algunos de sus miembros. Otros lo son en función de sus cargos cómo el Fiscal General del Estado o los Presidentes de las diversas Academias. El Consejo de Estado es un órgano necesario. No se trata de que haya que eliminarlo. Lo que sí es abusivo es su reproducción automática por parte de las Comunidades Autónomas, todas salvo Cantabria, con un sueldo elevado, superior al del Presidente del Gobierno, y con un blindaje permanente para los expresidentes de las Comunidades que son Consejeros Permanentes. La noticia en estas últimas semanass viene provocada por la dimisión de Gallardón cómo Ministro de Justicia y su incorporación automática al Consejo Consultivo de la Comunidad de Madrid con un sueldo de 8.500 euros mensuales, 100.000 anuales. Una incorporación criticada, con razón, por su elevado coste que sale de las arcas públicas pero olvidando el detalle de que la creación de ese órgano consultivo corresponde a su antecesor, Joaquín Leguina, que cobra lo mismo pero pertenece al PSOE. Una doble vara de medir injustificable. Mal está lo que cobra Gallardón cómo mal está lo que cobra Leguina.

A pesar de eso, existen algún caso más grave todavía de despilfarro. Lo tenemos en Cataluña donde a falta de un Consejo Consultivo, tenemos dos: el Consejo de Garantías Estatutarias(112.00 euos anuales para el Presidente) y la Comisión Jurídica Asesora. La independencia es muy cara pero los sueldos los financiamos todos los españoles a través del Fondo de Liquidez Autonómica. Las autonomías se han convertido con el paso del tiempo en pequeños Estados con leyes y derechos propios en los que se asientan auténticos virreyes con derecho de pernada sobre los Presupuestos que se sustentan con los impuestos de los ciudadanos. Fuerzas cómo Podemos, con su populismo político y económico, encuentran el caldo de cultivo perfecto para engordar sus filas de votos sondeo tras sondeo revolucionando el mercado electoral. A pesar de que la implantación de sus propuestas económicas traería más pobreza, su poder va en aumento. Habrá que preguntarse si no se lo están poniendo demasiado fácil las fuerzas políticas tradicionales. Cuando quieran reaccionar va a ser muy tarde.

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