Se le atribuye a José Luis Rodríguez Zapatero la frase: ” No te imaginas la cantidad de españoles que podrían ser Presidente del Gobierno“. Se trataba de subrayar lo fácil que era acceder a la Presidencia de Gobierno sin hacer gran esfuerzo y mantenerse en ella. Es más fácil si eres un irresponsable y un inconsciente que se dedica a despilfarrar todo el dinero público que puede dejando un país en la bancarrota y que abandona cuando las cosas vienen mal dadas. Estos días también se demuestra que es muy fácil ser Ministro porque si Ana Mato es ministra de Sanidad cualquiera puede serlo. Un compendio de ineptitud y no enterarse de nada( de los chanchullos de su marido, principalmente) que debería estar al frente de la crisis del ébola pero que ha sido apartada para evitar males mayores. Solo Rajoy la mantiene con respiración asistida. Pero está ya amortizada de forma definitiva. Su incapacidad para encarar una crisis de estas características

Durante mucho tiempo se pensaba que los responsables políticos eran personas preparadas, mucho más que la media, para dirigir un país o una institución pública y, aunque hubiera algún corrupto, la mayoría no lo eran. Sigo pensando que gran parte de las personas que se dedican a la política no roban pero cada día es más difícil creerlo. Sobre todo en las capas dirigentes. Los dirigentes son cada vez más mediocres acordes con una sociedad cada vez más ensimismada y demagógica cuya principal actividad parece ser hacer chistes sobre el mal ajeno y difundir informaciones falsas por las redes sociales. Y lo más importante es la colusión y confusión entre intereses públicos y privados. Gran parte de responsables políticos creen que por el mero hecho de serlo eso les da carta blanca para hacer lo que quieran con el dinero público. No necesariamente robando o gastando ese dinero en asuntos privados. Edificios y obras públicas sobredimensonadas y televisiones autonómicas en números rojos. No solo es culpa de ellos. Quiénes les votan una y otra vez o prefieren propuestas demagógicas para sustituirles son responsables también.

Y luego tenemos los comportamientos miserables de turno. Como el consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Francisco Javier Rodríguez, responsabilizando a la enfermera Teresa Romero de su contagio de ebola, llamándola mentirosa y con unas manifestaciones impropias de un responsable público.” No estaría tan mal para ir a la peluquería“. ” No hace falta un master para cambiarse de ropa”. Entre otras perlas. Es posible que la actuación de la enfermera no haya sido correcta. Pero de ahí a tratar poco menos que de criminalizarla va un trecho. Lo más grave no son las palabras en sí mismas del consejero sino el contexto con la enfermera luchando por no morir. O cómo la COPE anunciando en su página web el jueves noche la muerte de Teresa Rodríguez por querer adelantarse a todos y rectificando después. Más actos miserables. La portavoz del sindicato de Técnicos de Enfermería, Elvira González, difundiendo informaciones falsas a todos los medios de comunicación presentes en las puertas del hospital diciendo que presentaba un fallo multiorgánico cuando era mentira. ¿ Algún acto miserable más?. Pues sí. Las palabras a través de Twitter de la exportavoz de la Plataforma de Afectados por la hipoteca( sin haber tenido una hipoteca cómo ella reconoció), Ada Colau, sugiriendo que los actos del Gobierno iban encaminados a preparar una especie de exterminio encubierto. Miserable en estado puro.

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Y, además, las actitudes de los grupos animalistas protestando por el sacrificio del perro de la enfermera( un sacrificio innecesario) pero que no expresaron ni un lamento por los miles de muertos, humanos africanos, del ebola desde el inicio de la epidemia. Estas actitudes no son casuales. Estos comportamientos asquerosos tienen, en su mayoría, fines políticos. Unos para descargar su responsabilidad en otros y los restantes para tratar de sacar provecho político de las desgracias ajenas. Agazapados esperando la muerte para arañar votos. Éste es el país que tenemos. Y con una fuerza populista cómo Podemos, cuyos postulados económicos traerán más pobreza, a las puertas del Palacio de Invierno.

Y por último, pero no menos importante, el escándalo del uso y disfrute de las tarjetas B de Bankia y Cajamadrid. Supuestos servidores públicos sirviéndose de su posición para gastar y despilfarrar dinero opaco de sus entidades para gastos personales de todo tipo: vino, hoteles, paradores, comprar de ropa íntima, comidas en restaurantes de lujo, pagar Digital Plus y compras millonarias en El Corte Inglés. Ex ministros cómo Virgilio Zapatero( PSOE) y Rodrigo Rato( PP). Miguel Blesa en  cabeza acompañado de dirigentes de sindicatos( Rodolfo Benito de CCoo), miembros de la patronal y representantes de los partidos políticos( PSOE, PP e IU). Nadie se salva. Todos metidos hasta el cuello en el pufo de las Cajas de Ahorros a menos de un año de las elecciones autonómicas y locales. De un sistema opaco controlado por sindicatos, patronal y partidos políticos solo podría esperarse despilfarro y corrupción. No hay que ponerselo tan fácil a Pablo Iglesias. Con la publicidad y complicidad de Cuatro y La Sexta debería ser suficiente.

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