El escándalo de las tarjetas black ha supuesto la caída en desgracia definitiva de Rodrigo Rato, aquél que se postuló abiertamente para suceder a José María Aznar en 2004. Perdió su apuesta y el dedo de Aznar señaló a Rajoy cómo sucesor al frente del Partido Popular. Al perder su apuesta por el liderazgo del PP, Rato orientó su rumbo a la política internacional con su salto a la gerencia del Fondo Monetario Internacional, FMI, con tratamiento de Jefe de Estado incluido. Sueldo, visibilidad e influencia en un mismo cargo en un momento, 2004-2007, en el que se gestaba la grave crisis económica, y de valores, en la que aún estamos inmersos. Nueva vida profesional unida a una nueva vida personal. Divorcio de Ángeles Alarcó y nueva pareja con Alicia González, periodista económica 20 años más joven que él. Pero el gusanillo de la política nacional nunca dejó de estar presente en su mente.

La figura de Rodrigo Rato ha sido muy aclamada, dentro y fuera de España, por ser el autor del milagro económico español iniciado en 1998 que convirtió a nuestra economía en una de las punteras de la Unión Europea. Hoy día es un auténtico apestado dentro de su propio partido. El coronel no tiene quién le escriba y ya no suena el teléfono como antes lo hacía. Se ha convertido en alguien del que todo el mundo huye. Cuando dimitió de la presidencia de Bankia en Mayo de 2012 siguió recibiendo muchos apoyos a su persona pero ahora es diferente. El PP ya ha iniciado el procedimiento para la expulsión del partido de los 16 afiliados, Rato incluido, adictos a las tarjetas B. Ya no oiremos a Ruiz Gallardón glosar su figura y tampoco lo veremos en el Consejo de Estado o el Consejo Consultivo de alguna Comunidad Autónoma. Rato se encuentra solo y los extractos de su tarjeta B están aumentado la fuga de votos del PP a un ritmo elevado.

El inicio del declive de Rodrigo Rato hay que situarlo en su acceso a la Presidencia de Caja Madrid sucediendo a Miguel Blesa, Enero 2010, y la creación de Bankia, una entidad resultante de la fusión de varias Cajas de Ahorros con Caja Madrid y Bancaja al frente. Bancaja era un auténtico agujero negro que no hacía más que acumular pérdidas cómo casi todo lo que ha tocado la Generalitat Valenciana y Caja Madrid había asumido un riesgo enorme con sus inversiones inmobiliarias. La fusión era una medida desesperada para tratar de salvar esas entidades debido a su desastrosa gestión. Rato llegó con importantes apoyos políticos y financieros para liderar el proyecto de Bankia pero se consideró engañado por la auditora Deloitte( ay el papelón de las auditoras). Su dimisión en Mayo de 2012 procede de la negativa de la auditora a firmar las cuentas de 2011 tras detectar un desfase en las cuentas de 3.000 millones de euros. Los números solo cuadraban fuera de la realidad y la entidad quebró y tuvo que ser nacionalizada. A partir de ahí, dimisión y declive.

El uso obsceno de las tarjetas black u opacas no arranca con Rodrigo Rato. Miguel Blesa elevó su techo cómo la mejor forma de presidir Caja Madrid tranquilamente y sin que nadie le molestara, haciendo y deshaciendo a su antojo con el apoyo de consejeros nombrados por PP, PSOE, IU, CCoo, UGT y diversas organizaciones empresariales. Difícil que una coalición de ese tipo saliera bien. Pero la guerra interna desatada en la Comunidad de Mardid terminó por desplazar a Blesa de su cargo. A pesar de no ser el creador de las tarjetas B, Rato no hizo nada para terminar con su uso irregular, aumentó su techo y se benefició personalmente de ellas para gastos que nada tenían que ver con la función de su cargo( ropa, bebidas alcohólicas, perfumes y restaurantes de lujo, entre otros). Unos por importe de más de 100.000 euros. Algunos consejeros incluso le ganan. Con su declaración la semana pasada, Rato inicia un calvario judicial que deja su imagen pública de gestor por los suelos y un nivel ético en los subsuelos morales. La condena moral ya la tiene ampliamente ganada. Veremos la judicial.

Aznar eligió a Rajoy en lugar de Rato para dirigir el partido porque pensaba que era el qué mejor podía mantener la unidad del PP. Los fontaneros de Moncloa no querían a Rato porque tenía un perfil y equipo propio mientras que pensaban que Rajoy sería más dúctil y sencillo de manejar al ir más ligero de equipaje y de apoyos. Rodrigo Rato pasaba por ser el lider brillante que había aplicado un programa de ajuste económico que ponía en órbita la economía española. Listo y con éxito. Rajoy era uno más en el Gobierno. Había llegado a Madrid a principios de los 90 porque Galicia no era lo suficientemente grande para Fraga y él. Hoy, Mariano Rajoy es Presidente de Gobierno con mayoría absoluta( hasta las próximas elecciones) y Rodrigo Rato está imputado por administración desleal. ¿ Quién es más listo?.

Rajoy y Rato compartieron mucho en su vida política pero eso no ha sido obstáculo para que el Presidente otorgue a Rato el mismo tratamiento verbal, ” esa persona”, que a Bárcenas, hoy en prisión.

 

 

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