La Operación Púnica ha dejado en estado de shock el Partido Popular de Madrid. La detención del otrora poderoso Francisco Granados unido al escándalo de las tarjetas black de Bankia y CajaMadrid, la caída de Rodrigo Rato más el entramado Gurtel supone un duro golpe para un partido cuarteado por escándalos de corrupción unido al declive general del Partido Popular. La mayoría absoluta en las próximas elecciones locales y autonómicas la tienen ya perdidas. Sus dos únicas esperanzas de supervivencia son la fragmentación del voto de la izquierda entre PSOE, Iu y Podemos y la posibilidad sumar sus votos con UPYD para conservar el gobierno autonómico y la alcaldía de la capital.

En la coyuntura política en la que nos econtramos una de las principales novedades es que el descontento hacia el partido gobernante no lo capitaliza el principal partido de la oposición, PSOE, sino movimientos populistas surgidos al amparo de la crisis económica y política, Podemos. Además del golpe al PP de Madrid, la detención de Francisco Granados y sus socios en negocios corruptos golpea colateralmente al PSOE de Madrid en la figura de su secretario general Tomás Gómez. En el marco de la Operación Púnica uno de los detenidos ha sido su sucesor en la alcaldía de Parla, José María Fraile. Más que un alido político un hermano, cómo lo definió el lider socialista madrileño.

El ascenso de Tomás Gómez al liderazgo de una de las federaciones históricamente más conflictivas del socialismo español, el madrileño, venía marcado por dos aspectos. El primero eran sus resultados en la alcaldía de Parla donde cosechaba mayoría absoluta tras mayoría absoluta. La otra ventaja era que no contaba con el visto bueno ni el respaldo del PSOE nacional, suponiendo que nacional sea un término aceptable para ellos, que prefería a Trinidad Jiménez para el puesto pero que perdió las primarias frente a Gómez. A pesar de coger un partido en horas muy bajas, Tomás Gómez no consiguió aumentar los votos del PSOE madrileño. Al contrario, el PP de Madrid aumentó su hegemonía en las últimas elecciones autonómicas, locales y generales con su rival Esperanza Aguirre, muy tocada políticamente por el colapso del PP, ganándole en todos los enfrentamientos.

Con el paso del tiempo, la fama de la gestión de Tomás Gómez al frente del Ayuntamiento de Parla se ha demostrado falsa. Una gestión pésima que ha sumido a la alcaldía en un agujero negro de pérdidas y decisiones de dudosa legalidad algunas de las cuales tienen su origen en los años en que Tomás Gómez era alcalde de la localidad. Una deuda superior a los 300 millones de euros, incumplimiento de la ley cada vez que se realizaba pagos que no fueran de los trabajadores municipales, denuncias constantes de los interventores municipales, alguno de ellos exconcejal socialista, de actos ilegales e inversiones de dudosa utilidad. El Presupuesto de 2003 declarado nulo por el Tribunal Superior de Justicia de Madrid al igual que los de 2005 y 2009. Los dos primeros con Tomás Gómez de alcalde y el último ya con José María Fraile. Más. El Tribunal de Cuentas en uno de sus informes de 2013: el Ayuntamiento se encuentra en una situación de “insolvencia apreciable” y su presupuesto ” no merece ninguna credibilidad“. Una gestión llena de inversiones desastrosas, tranvía incluido, que ha llenado el Ayuntamiento de Parla de facturas impagadas. Solamente las deudas del tranvía han supuesto que un fondo de inversión luxemburgués se haya hecho con sus facturas impagadas que ascienden a 73 millones de euros.

Solo  un dato más. Muy significativo. La deuda por habitante del Ayuntamiento de Madrid, después del huracán deficitario de Gallardón, es de 300 euros. La deuda del Ayuntamiento de Parla es de 1.800 euros por habitante. Un dato así debería invalidar a cualquier candidato a un cargo público. Spain is different.

Es solo cuestión de tiempo que las diversas facciones del PSOE madrileño se enfrenten entre sí y el objetivo ya no será, solamente, conseguir un buen puesto en las listas electorales en tiempos de vacas flacas. Uno de los aliados de Tomás Gómez en su camino a la secretaría general fue la corriente Izquierda Socialista. Ese apoyo no se produciría hoy al 100%. Y los restos del guerrismo, una de las claves de las decisiones internas del PSM, pueden inclinar la balanza para destronar a Tomás Gómez antes de las próximas elecciones. El objetivo a batir será el propio Tomás Gómez. Queda la duda de si le dejarán que se presente a las próximas elecciones, vuelva a perder y defenestralo definitivamente o lo harán antes en un intento desesperado de no verse superados por Podemos en las elecciones autonómicas y locales. Podemos ya se ha comido a IU. Veremos si lo consigue con el PSOE madrileño. Se admiten apuestas.

Anuncios