Era cuestión de tiempo. Los últimos atentados individuales en Francia, contra comisarías o atropellando personas al grito de Alá, eran el preludio de una acción más organizada destinada a causar el mayor daño posible en territorio europeo. En Francia. En París. Y contra uno de los símbolos más importantes de la libertad de expresión europeos de los últimos años: la revista satírica Charlie Hebdo. La excusa: la publicación de viñetas y contenidos humorísticos en los que se caricaturizaba la figura de Mahoma. Si en los atentados del 11-s se atacaba a los símbolos del poder norteamericano, con este atentado los terroristas islamistas dejan claro que su enemigo sigue siendo la libertad de exxpresión de los que no piensan cómo ellos. Todos los que no queremos vivir bajo su yugo medieval somos sus objetivos. Quién no lo vea así es que es demasiado optimista o un ingenuo. Porque siempre buscarán una excusa para atacarnos. Sea en forma de humor irreverente, por la libertad de las mujeres o por la libertad de todos.

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A pesar de que este tipo de actos no son nuevos si lo es el nuevo impulso que han logrado después del surgimiento y el afianzamiento del Estado Islámico en Siria e Irak, sobre todo a partir de este verano pasado. Una organización terrorista especialmente sádica y con una espectacular camapaña de captación internacional, a través de las Mezquitas y de las redes sociales. De Francia han partido cientos de yihadistas para combatir en sus filas. Y de España también. Siendo su principal referente su presencia en Irak, con la toma de Mosul y otras áreas importantes sunís, su expansión internacional tiene, en estos momentos, Europa cómo principal objetivo. En primer lugar mediante la petición de que se cometan atentados, tipo lobo solitario o en pequeños grupos, contra personas y objetivos europeos. Y en segundo lugar mediante el acercamiento, fusión o alianza con grupos terroristas ya existentes a las puertas de Europa, Marruecos y Libia principalmente.

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Cómo decíamos, en las últimas semanas diversos atentados individuales se habían cometido en Francia en respuesta al efecto llamada del Estado Islámico. Francia cuenta con más de 5 millones de musulmanes lo que le convierte en un caladero importante de terroristas. Y la amenaza es doble. Tanto en Francia cómo en España y el resto de Europa ven cómo salen yihadistas hacia Oriente Medio donde reciben instrucción militar y adiestramiento en el manejo de explosivos para participar en combates. Y muchos de estos pueden volver a Europa con una importante experiencia militar para cometer atentados y golpearnos en nuestras propias ciudades.

Ése es uno de los aspectos que más llaman la atención del atentado de hoy contra la sede de Charlie Hebdo. La frialdad y la preparación militar, sin duda alguna, de los terroristas que han matado a 12 personas. Desde la irrupción y el experto manejo de armas automáticas hasta la sangre fría para rematar a uno de los policías en plena calle. Descansen en paz.

Las sociedades abiertas muchas veces tienden a no mirar al largo plazo. A lo largo de la historia del siglo XX, movimientos totalitarios fueron tomados al principio no cómo una amenaza sino cómo una singularidad o una mala compresión de sus ideas. Pasó con el ascenso de Hitler al poder en los años 30 y con la revolución que dio origen a la dictadura soviética. No es que no se les comprendiera. Se les entendía muy bien la amenaza a la libertad que sus ideas representaban. Con el islamismo ocurre lo mismo. Su amenaza no es la invención de 4 locos que no tengan otra cosa mejor qué hacer ni es miedo irracional. Su estela de asesinatos y atentados no es pequeña. Y por desgracia no dejará de crecer. El islamismo sí que mira al largo plazo y mientras nosotros nos miramos el ombligo y no sabemos que hacer con ellos, seguirán avanzando.

PD: Muchos recuerdos a Guillermo Toledo y su habitual desprecio a las víctimas. Solo tiene que pensar una cosa. Él es igual de infiel a los ojos de estos fanáticos que lo somos los demás. Jódete.

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