Cadáveres tirados por el suelo y muertos vivientes con la mirada perdida y un aura espectral deambulando sin norte fue lo que encontraron los soldados del Ejército Rojo un 27 de Enero de 1945 cuando liberaron el campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau. Un aniversario que recuerda uno de los momentos más bajos y crueles de la historia protagonizado por los humanos: el intento de eliminación de toda una raza, los judíos, y la aniquilación de todo tipo de enemigos políticos y de otras razas.

Auschwitz-Birkenau

La solución final aplicada a los judíos, eufemismo de exterminio, no fue un acto espontáneo. Antes del exterminio, el régimen nazi aplicó leyes discriminatorias contra los judíos( Leyes de Nuremberg) con los que se inició su proceso de exclusión social: prohición de ejercer su profesión o el comercio, prohibición de casarse con alemanes no judíos y desplegar la bandera del Estado así como confiscación de sus propiedades. Las Leyes fueron redactadas y aprobadas por el Ministro del Interior Wilhem Frick, colgado en la misma Nuremberg el 16 de Octubre de 1946 después de perder la guerra. El futuro que reservaba el régimen nazi a los judíos estaba claro. Primero la muerte civil. Luego, la muerte física.

Ése fue el principio. La discriminación de los judíos formaba parte del núcleo central de la ideología nazi inspirada de forma directa por Hitler. Su explicación es que los judíos eran culpables de todos los males que asolaban Alemania( pobreza, paro, inflación y humillación). Especialmente de la derrota en la Primera Guerra Mundial que era descrita como una puñalada por la espalda. La definición de Hitler era clara: “ El judío es un ser ajeno al orden natural, un ser fuera de la naturaleza“. Y en la Alemania del III Reich, todos los estamentos políticos, sociales y militares trabajaban en la dirección del Fuhrer traduciendo sus deseos y pensamientos en actos políticos reales.

Desde el ascenso de Hitler al poder en Enero de 1933, el partido nazi se fue haciendo dueño y señor de todo el Estado, eliminando a los enemigos internos del partido y a los externos. La radicalización progresiva del régimen nazi era la respuesta a las ideas de Hitler y encontró su mejor aliado en el inicio de la Segunda Guerra Mundial y, sobre todo, con la invasión de la Unión Soviética en 1941. Apenas dos meses después de la subida de Hitler al poder, empezaron a funcionar los campos de concentración. Al principio no estaban destinados al exterminio sino que eran campos de reclusión de opositores políticos. Con el tiempo, la deriva del régimen nazi hizo cambiar la naturaleza de estos campos pasando a dividirse en dos grupos: campos de trabajo esclavo donde los internos trabajaban hasta morir contribuyendo al esfuerzo de guerra de Alemania y campos de exterminio donde directamente se mataba a los prisioneros en cámaras de gas.

Auschwitz disponía de todo: campos donde se exterminaba a los judíos en el marco de la solución final y campos de trabajo mortales para presos políticos, prisioneros de guerra polacos y soviéticos, homosexuales y gitanos. Y paralelamente, actuaban los batallones de ejecución itinerantes, Einsatzgruppen, como retaguardia del avance del Ejército alemán en la URSS y que fusilaban a campo abierto. Se calcula que cerca de la mitad de los judíos asesinados lo fueron por la acción de estos grupos.

La clave de la expansión del genocidio hay que buscarla en la invasión de la URSS en Junio de 1941. A partir de ahí el genocidio de los judíos ya no era una idea. Era algo real. Antes incluso de comenzar la invasión ya estaba claro que era una Guerra criminal debido a la orden de los comisarios que daba carta blanca para matar a cualquier persona que se encontraran. Las matanzas indiscriminadas de judíos en territorio soviético al amparo del avance alemán fueron aumentando pero tenían dos problemas fundamentales para el régimen nazi: el ritmo no era el adecuado y estaban preocupados por que dejaba muchas huellas psicológicas( en los verdugos, no en las víctimas). Heinrich Himmler, jefe de las SS, constataba que muchos de sus hombres se habían hecho alcohólicos al no poder superar lo que hacían: el fusilamiento masivo de judíos. Y buscaba un método más humano de matar para sus hombres. Básicamente, para que siguieran matando sin tener tantos remordimientos y poder seguir su escalada criminal. Himmler y las SS eran claves en el exterminio y decía que era ” una gloriosa página de la historia que no había sido escrita y que nunca lo sería“.

Auschwitz

En ese momento es cuando se decide la industrialización del genocidio de los judíos y la solución final. El espectacular inicio de guerra por parte del Ejército Alemán alimentó la posibilidad de una victoria militar rápida y el dominio absoluto de Europa. Pero la imposibilidad de derrotar de forma completa a Gran Bretaña y las dificultades de la inmensidad del territorio soviético dispararon las alarmas: ya no valía aniquilar a los judíos después de la Guerra, había que hacerlo durante dejando las menores huellas posibles. La Conferencia de Wannsee, Enero de 1942, marcó la hoja de ruta de la solución final: de una masacre individualizada y descentralizada se pasó a una centralización de la matanza. Del fusilamiento a las cámaras de gas.

Ningún estamento del estado alemán escapó a la organización del exterminio. Hitler era el nexo de unión de todos. Nunca lo dejó por escrito y apenas hablaba de ello en su círculo íntimo. El solo se encargaba de las directrices generales y de marcar el ritmo del asesinato en masa con sus diatribas y amenazas públicas. La más célebre fue su famosa profecía de que si los judíos desencadenaban otra guerra supondría su desaparición. Eso fue lo que intentó. El resto de actores( Ministerios, Policía, SS, Ejército) se afanaban en complacer su voluntad como una forma de gozar del favor del Fuhrer y ascender o conservar posición y privilegios en la jerarquía criminal nazi.

Auschwitz no fue el único campo de exterminio. Ni siquiera era un solo campo sino un conjunto de ellos. Pero si fue el más importante y letal que ha quedado como simbolo del mal y un infierno en la tierra por donde camparon a sus anchas criminales como Rudolf Hoss, comandante del mismo que fue ahorcado en el mismo campo después de la guerra, y el doctor Mengele, célebre por sus salvajes experimentos. Más de un millón de personas fueron asesinadas en Auschwitz en una conjunción letal de odio, antisemitismo, superioridad racial y modernidad gracias a la linea de ferrocarril que llegaba directamente a las puertas del campo. Muy pocos sobrevivieron físicamente. Mentalmente, nadie.

Anuncios