El mundo de la televisión es bastante cruel e injusto. Esto es algo que podemos comprobar fácilmente hoy al producirse la muerte de la actriz Amparo Baró, a los 77 años de edad. Su popularidad general le viene de la participación a partir de 1999 en una de las grandes comedias de la televisión en España, 7 Vidas. Su papel de la entrañable y cascarrabias Sole, la roja Sole, le hizo inmensamente popular. Pero Amparo Baró fue mucho más que eso. Fue una gran drama del teatro y con papeles destacados en el cine aunque para el público en general quedarán sus legendarias collejas que daba en la ficción televisiva. curiosamente, hizo un personaje que no existía sobre el papel sino que estaba pensado para un hombre. Cuestión de casualidades. Todos salimos ganando así.

7 Vidas modernizó el panorama de las series en España. Grabada con público en directo en un ambiente más propio de un teatro, amparo Baró se sentía a sus anchas rodeada por Toni Cantó, actual diputado de UPYD, Blanca Portillo, Paz Vega y Javier Cámara, que hacía de su hijo Paco y que nos regalaron los mejores momentos de la serie. Una serie de la que salió otra, Aída, spin off con el personaje interpretado por Carmen Machi haciéndose mayor protagonizando su propia serie. Un concepto novedoso en España pero un recurso muy habitual en series norteamericanas. Por ejemplo, el personaje de Frasier sale de Cheers. 7 Vidas contaba con unos guionistas que creaban unas situaciones divertidas y ágiles con campo abierto para la improvisación y el talento de los actores. Algo no tan habitual en un mundo tan medido como la tele.

Amparo Baró fue la única que estuvo desde el primer episodio hasta el último. Hasta que terminó la serie. Cuatro Premios a Mejor Actriz de la Academia de las Artes y la Televisión ganó gracias al papel de Sole. Pero la trayectoria de Amparo Baró no se queda hí. Ganadora de un Premio Goya como mejor actriz de reparto en 2007 por la película Siete mesas de billar francés, dirigida por Gracia Querejeta y el premio Valle Inclán de Teatro en 2011 por la obra Agosto. Una intérprete total, ” feíta y bajita” como decía ella de sí misma.

Su pasión era el teatro. Sin duda alguna. Desde sus inicios a las órdenes de Adolfo Marsillach en Las preciosas ridículas, 1957, sustituyendo a la actriz principal Amparo Soler Leal, hasta multitud de representaciones más, como la mencionada Agosto. Y alguna curiosidad cinematográfica. Rechazó un papel en la película de Almodóvar, Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón. Y lo rechazó porque pensaba que era una película chabacana. Se arrepintió posteriormente.

Cine, televisión y teatro. Más allá de su calidad interpretativa, yo me quedaría con los momentos impagables que nos regaló como Soledad Huete en 7 Vidas. Aunque sea cruel e injusto recordarla solo por eso.

 

 

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