Susana Díaz está recogiendo lo que lleva sembrando desde que es Presidenta de la Junta de Andalucía. Desconfianza. Nadie se fía de ella. Ni sus antigüos socios de Izquierda Unida, a los que engañó y dejó tirados con la convocatoria de elecciones anticipadas rompiendo el pacto de Gobierno, ni los nuevos partidos emergentes como Podemos y Ciudadanos que tienen la llave de la gobernabilidad andaluza gracias a sus resultados. Esta semana Susana Díaz ha cosechado el primer no a su investidura por parte de toda la oposición y puede que no sea el último. Susana Díaz convocó las lecciones de forma anticipada para, según ella, lograr la estabilidad necesaria para el Gobierno y que su socio Izquierda Unida no podía prestarle. La estabilidad ahora es mucho menor a pesar de ganar las elecciones porque depende de unas fuerzas políticas que no tienen los mimos intereses que ella y que se juegan su credibilidad con su postura a las puertas de las elecciones autonómicas y municipales. El error de Susana Díaz empieza a descontar el plazo de dos meses para alcanzar un acuerdo. Si no, nuevas elecciones.

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A pesar de ceder con la más que probable salida de la política de los expresidentes Manuel Chaves y José Antonio Griñán, Ciudadanos no cede en sus pretensiones. Albert Rivera dice que no se fía y que quiere que la salida de Manuel Chaves conste por escrito. Puede esperar sentado. La transparencia y el cumplimiento de compromisos no ha sido lo habitual en los 30 años que lleva gobernando el PSOE la Junta de Andalucía. El 22 de Marzo el PSOE ganó principalmente gracias al desplome del Partido Popular que pasó de 50 a 33 escaños. Susana Díaz y el PSOE conservaron sus 47 escaños perdiendo 150.000 votos repecto a los resultados de Griñán. Es decir, los peores resultados de su historia. Pero la irrupción de Podemos, 15 escaños, y Ciudadanos con 9, le han permitido conservar sus escaños. Eso sí, Susana esperaba mucho más llegando, incluso, a lograr la mayoría absoluta o quedar muy cerca de ella.

Si en la primera votación, Susana Díaz necesitaba mayoría absoluta, en las siguientes solo necesita mayoría simple. Las posibilidades de que Susana Díaz sea elegida Presidenta pasan por alguna de estas opciones.

Voto a favor de Ciudadanos: la postura de Ciudadanos pasa por permitir gobernar a la lista más votada pasan por la salida de Chaves y Griñán de la política, la firma de un pacto anticorrupción y una serie de medidas de reactivación económica con bajada del IRPF para las calses medias. Ciudadanos se enfrenta con una disyuntiva importante. Su aparición como fuerza política nacional ha tenido una importante subida en los últimos meses llegando a superar en las encuestas a Ciudadanos y situándose muy cerca del PSOE. Pero toca la hora de la verdad. Posicionarse en una votación. Retratarse en el apoyo o el rechazo a una fuerza política como el PSOE de Andalucía sumida en una serie de escándalos de corrupción, como el de los ERES, que los votantes andaluces no ha castigado en las urnas. Un cheque en blanco puede erosionar sus posibilidades a nivel nacional.

Abstención de Podemos o Partido Popular. Durante la campaña Susana Díaz no se cansó de repetir que no quería el apoyo de Podemos o del PP. Por eso extraña que sus palmeros de turno reclamen al PP responsabilidad para que se abstengan y dejen gobernar al PSOE. Para eso sobraban muchos insultos. La debacle del PP estaba más que anticipada por dos causas: por la caída general provocada por la gestión de Mariano Rajoy que perdjudica especialmente a sus posibles votantes por la subida de impuestos y los casos de corrupción, y por el débil liderazgo de Moreno Bonilla. Ya anticipamos que con él al frente, el PP nunca podría aspirar a ganar al régimen andaluz.

Izquierda Unida no cuenta para nada. Después de ser relegados por Susana Díaz y con Podemos quedándose con la mayor parte de sus votos, Antonio Maíllo se despachó con un discurso durísimo y personal contra Susana Díaz. No se esperaba otra cosa después de ser tirados como una colilla.

El caso de Podemos es distinto. Una fuerza surgida de la extrema izquierda que busca ensanchar su caladero de votos a través de la moderación de algunas de sus propuestas económicas, que nos llevarían a una ruina mucho mayor. Conseguir 15 diputados para un partido nuevo es un gran resultado. Pero ellos esperaban superar los 20 diputados y convertirse en una fuerza transversal capaz de luchar por la victoria en las generales, según los pronósticos de Pablo Iglesias. No han cumplido sus expectativas. La suma de Izquierda Unida y Podemos en estas elecciones son 20 diputados. No es casualidad que sea igual que el mejor resultado cosechado por IU en Andalucía, en las autonómicas de 1994 con Luis Carlos Rejón de candidato.

La fuerza de Podemos va a menos. Las palabras de Monedero, ” a veces nos parecemos a los que queremos sustituir“, y su salida de la dirección de Podemos marcan el tic tac particular de la formación del círculo. La lucha interna entre los críticos, provenientes en su mayoría de Izquierda Anticapitalista, las bases y la dirección no harán más que crecer ante el empuje de Ciudadanos que consigue aglutinar cada vez más votos y éstos sí transversales de verdad. Pesca en PP, PSOE y UPYD, que tiende a la desaparación por la nefasta gestión de Rosa Díez y la dirección ante una posible alianza con Ciudadanos.

Por último, una predicción. Si hubiera nuevas elecciones, no tengan duda de que el principal beneficiado sería el PSOE y Susana Díaz. El electorado andaluz es, en su gran mayoría, muy conservador y el dominio mediático del PSOE en Andalucía es abrumador. Tenemos el precedente de las elecciones anticipadas de 1996, las siguientes a la legislatura bautizada como la pinza. El PSOE mejoró sus resultados de forma clara. Convendría no olvidarlo.

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