Hoy he notado una brisa pasajera al escuchar el primer disco en solitario de Robe Iniesta, el lider de Extremoduro. Un disco que me recuerda en algunos aspectos a la Ley Innata de 2008 del grupo extremeño. Un sonido mucho más maduro y con una variedad de sonidos alejado del rock clásico de Robe y los suyos. Entre las canciones, una auténtica joya que puede ensombrecer el resto del disco. Se llama Un suspiro acompasado. Una canción que va in crescendo, con unas guitarras suaves y asentadas junto con secciones de cuerda y viento que se acoplan como un todo y con una letra que es una auténtica delaración de amor y que transmite serenidad. Quién lo diría. Porque las apariencias engañan. Detrás de esa apariencia de calavera que tiene Robe Iniesta, su alergia los periodistas, especialmente los críticos musicales, y el gusto por las drogas, late un corazón sensible. Podrá sonar a tópico pero es la pura verdad. El disco se llama Lo que aletea en nuestras cabezas.

El éxito comercial de Extremoduro no estaba programado. Nadie lo esperaba. Probablemente ni siquiera las dos almas del grupo: Robe Iniesta e Iñaki Antón. Extremoduro no es Enrique Iglesias. A riesgo de permanecer al margen de la manada y de contradecir a mil millones de moscas, Extremoduro hace música. Otros no. El karaoke puede estar bien para un rato pero la música es otra cosa. Las radiofórmulas, básicamente Los 40 principales, no hacían el más mínimo caso a Extremoduro. Así que su principal arma de difusión era el boca a boca. Un amigo o un familiar que te pasaba el cd de truno. Y cuando los escuchabas, disfrutabas. Por su naturalidad, por entender perfectamente las letras y alejados de cualquier tipo de pose. Música por encima de todo y con unas letras capaces de mezclar los aspectos más rudos y duros del vocabulario con una poesía que nos llegaba dentro de forma natural. Podíamos reír con Jesuscristo García, disfrutar con Buscando una luna o subir a otra dimensión con Pedrá.

La música de Extremoduro valía para cualquier momento. Para salir de fiesta o para estar tranquilo con los amigos jugando. Obviamente, se disfruta casi más estando de fiesta sobre todo cuando eres más joven. A pesar de eso, Robe Iniesta ha sabido adaptarse a los tiempos. A su ritmo y con su propia idiosincrasia ha ido abriendo su música. No solo ahora. Antes también. En 2001, publicó un trabajo con Fito, Iñaki antón y el poeta Manolo Chinato titulado Extrechinato y tú. Ahí se podía ya ver un giro al sonnido más clásico de Extremoduro adaptando las poesías de Manolo Chinato dejando dos joyas dentro de un disco de un nivel muy alto: Rojitas las orejas y Abrazado a la tristeza. Amor y desamor como dos caras de una misma moneda de parte de unos macarras enternecedores.

Con este primer disco en solitario de Robe Iniesta se adentra aún más en ese camino. Más romanticismo y con las que son probablemente las mejores letras escritas por este veterano. Tanto en lo positivo, el amor, como en lo negativo, el desamor. Como ejemplo de amor, la maravillosa Un suspiro acompasado. “He notado una brisa pasajera, que me ha dicho que tal vez si quisiera, respira y noto su respiración, hablo y sueño con su voz“. Perfecta. Para rematar, ” llega el viento, mecido, porque acaba de estar contigo. Noto en el aire un suspiro y todo cambia de sentido. Comencé por dejar la puerta abierta siempre para ver si llega hasta aquí tu aire caliente, respirarlo y que me cuente tus noticias más urgentes”. Sin palabras.

Pero no siempre se puede ganar en el terreno del amor. Todos hemos sufrido decepciones y nos lamemos las heridas. Como en el corte llamado Guerrero. “Como buen guerrero, para ser sincero, cuando el cielo está tan azul, niego que la quiero y que la echo de menos y que sueño con su luz. Y soñar que acaricio su pelo, que su boca me vuelve a buscar, que el ayer no se fue entre los dedos y hoy sin avisar se ha vuelto a presentar”. Una auténtica declaración de decepción y nostalgia. Un disco para escuchar tranquilo y varias veces. Una joya que salió a la venta el pasado 9 de Junio. A las puertas del verano. ¿ Quién decía que en verano nunca pasa nada?.

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