Tiene el británico Chris Froome una extraña forma de correr. Con la cabeza casi siempre baja en las etapas de montaña, concentrado al máximo en su marcadores de potencia y pulsómetros para tratar de exprimir al máximo sus condiciones. Por esa razón es tan difícil saber si realmente se encuentra bien o mal. Un misterio para sus rivales que le ven perder la rueda un par de metros del que va delante y soltar luego un latigazo al que nadie es capaz de responder. Es lo que pasó en la primera etapa de montaña de este Tour de Francia. Lo mismo que ocurrió en el Tour que ganó en 2013. Un estilo que desconcierta a sus rivales.

14683160559_52d68db9c8_z

A pesar de esa superioridad mostrada hasta el momento, podemos estar ante un espejismo que se puede esclarecer en las 4 etapas alpinas que nos quedan por delante para acabar este Tour de Francia 2014. Esta edición del Tour de Francia viene marcada por la superioridad, hasta el momento, de Froome y su equipo Sky con dos escuderos de lujo, Richie Porte y Geraint Thomas. Casi todo el mundo da el Tour casi por sentenciado. Pero no es así. Dos rivales de enorme importancia al principio de la carrera se han descolgado cediendo mucho tiempo en la montaña.  Alberto Contador vuelve a pagar el error de intentar ganar en el mismo año Giro y Tour, le viene grande tal empresa, y el italiano Vincenzo Nibali no se encuentra al mismo nivel que en 2014 cuando ganó el Tour con una gran superioridad. O puede que sí pero que se beneficiara de la ausencia de Nairo Quintana, por decisión propia para ganar el Giro, o por las caídas de Froome y Contador.

La principal amenaza para la victoria de Froome viene de parte del colombiano Nairo Quintana. Con la compañía de Alejandro Valverde y el equipo Movistar. Una dupla con la que jugar con los nervios de Froome y el equipo Sky. La victoria de Froome en 2013 vino marcada por un guión similar al de este año. Gran superioridad en la primera etapa de montaña pero con un bajón importante de rendimiento en la tercera semana con las últimas etapas de montaña. Perdió tiempo en la última etapa de montaña y en Alpe D`Huez con Nairo Quintana y Joaquim Rodríguez transmitiendo malas sensaciones y una mala planificación porque antes de no poder aguantar el ritmo de sus compañeros de podio, les atacó. Una mala estrategia que puede reptirse este año porque se empeña en salir a todos los ataques de Alejandro Valverde. Con eso debe jugar Movistar. Lanzar a Valverde por delante lejos de meta para que Froome y el Sky se desgasten y luego rematar con Nairo Quintana, que va a más en cada etapa que pasa y que es el que puede ganar a Froome. Además, este año no hay contrarreloj final con la que Froome pueda aumentar su ventaja.

Contador y Nibali tienen muy difícil ganar. Yo no apostaría por ninguno de ellos. Pero sí pueden convertirse en jueces de la carrera. El ciclista español es muy dado a realizar ataques arriesgados y lejanos, siguiendo su instinto, que pueden dinamitar y poner patas arriba la carrera. Al estilo del ataque a 90 kilómetros de meta en la edición de 2011. No ganó pero nos regaló una etapa bellísima. Junto con Nibali, otro corazón caliente a la hora de atacar, pueden convertirse en los perfectos aliados para intentar destronar a Chris Froome y el equipo Sky. La reválida de Quintana puede pasar por estos dos aliados en la montaña.

4 etapas de alta montaña nos quedan. Apostaré porque Nairo Quintana será capaz de recortar los 3.10 minutos que Froome le lleva de ventaja por sus cualidades de escalador y por tener la mente más fría que el británico a pesar de su juventud. Aunque luego venga Froome y de un zarpazo que nos calle a todos. A su favor cuenta con que ya no tiene que mirar atrás para esperar a Bradley Wiggins.

Anuncios