Algunas veces la realidad es dura. En el deporte también. Pero debemos ser conscientes de que todo lo ganado por la selección española de Baloncesto no puede mantenerse siempre. Navarro no es eterno. Gasol tampoco. Ni siquiera Felipe Reyes, aunque a veces lo parezca. Pero estamos acostumbrados al caviar, al glamour de un equipo liderado desde principos de siglo por los juniors de oro que ganaron el Mundial junior en Lisboa en 1999 y el Mundial absoluto en 2006. Luego dos europeos consecutivos, 2009 y 2011, con dudas al principio en ambos torneos, y dos finales inolvidables de Juegos Olímpicos ante Estados Unidos. Seguiremos teniendo un buen equipo pero para que salgan otro Pau Gasol y Juan Carlos Navarro pasará mucho tiempo. O no. Nunca se sabe. Ni siquiera en Estados Unidos ha salido otro Michael Jordan o Magic Johnson. No. Lebron James tampoco vale.

El batacazo del Mundial de 2014 nos hizo despertar de un dulce sueño de éxitos prácticamente ininterrumpidos.  Una auténtica caída de los dioses ante el equipo francés. Una mala gestión de Orenga en el torneo y hacer el peor partido en el cruce de cuartos contra Francia nos eliminó. Scariolo vuelve para manejar un grupo que conoce en gran parte tratando de recuperar las sensaciones con él a los mandos en los Europeos de 2009 y 2011.

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Hoy empiezan los cruces de octavos de final del Eurobasket 2015. Nuestro habitat natural y donde mejor jugamos alcanzando siempre, como mínimo, las semifinales desde 1999. Pero llegamos a este Eurobasket con muchas dudas condicionados por las numerosas ausencias que tenemos. Navarro con su fascitis permanente. Ricky Rubio y Calderón con una temporada plagada de lesiones. Marc Gasol por decisión propia después de firmar el contrato de su vida con Memphis. Ibaka por la decisión salomónica de llevar a Mirotic. Y en plena preparación, otra fascitis nos hace perder a Alex Abrines, el mejor tirador puro que tenemos. Tampoco ayudó la gira de preparación diseñada por José Luis Sáez, más pensada para los ingresos de la Federación que para preparar el Europeo. Una gira sin partidos contra rivales potentes y con todos los partidos disputados en casa. Nada nuevo. Scariolo se encargó de recordar varias veces que cuando el llegó al cargo la preparación ya estaba diseñada.

Una vez en el torneo, nuestra primera fase se caracteriza por luces y sombras. Día y noche con un intervalo de pocos minutos en el mismo partido. Como si hubiera un timón que cambia el rumbo. Ahora minutos espléndidos, ahora una pájara descomunal. Nos clasificicamos para el cruce de octavos como segundos en el grupo más difícil del torneo. Victorias fáciles frente a Turquía e Islandia y sufrimiento hasta el último segundo contra Alemania curiosamente en el mejor partido de forma global hasta el momento. Pero derrotas frente a Serbia y frente a Italia con Belinelli y Gallinari como estiletes que nos destrozaron a base de triples.

Claros y oscuros que se traducen en que somos el equipo que más anota y el que menos balones pierde por partido. Pero con una defensa blanda y lenta en ocasiones que nos hace llegar tarde a cubrir al rival. Con Scariolo de nuevo en el banquillo, ésa debería ser una de nuestras armas más fuertes. Buena defensa para hacer transiciones rápidas al aro rival. El ADN histórico de nuestro baloncesto que estamos exhibiendo en pequeñas dosis. Otro desajuste es el equilibrio entre juego interior y exterior. Con Mirotic, Pau Gasol y Felipe Reyes, más las aportaciones de Willy Hernangomez, el juego interior nos proporciona un buen número de puntos. Pero el tiro exterior está faltando. El debutante Pau Ribas es nuestra mejor baza y está cumpliendo con creces pero nos hace falta el acierto de Sergio Llul y de Sergio Rodríguez. Contra Alemania el Chacho cumplió jugando su mejor partido y siendo nuestro mejor hombre y Llul jugó con agresivas penetraciones compensando su falta de acierto desde la línea de tres.

Y poco más. La falta de Abrines y la poca aportación de Rudy Fernández por sus problemas de espalda lastran nuestro juego. Rudy está jugando infiltrado cada partido soportando un gran dolor. Se le nota en la cara. Cualquier esfuerzo lleva aparejada una cara de sufrimiento. Ésta es una de las claves. Rudy aporta intensidad en el juego, una gran defensa y tiro desde fuera. Pero sus minutos están muy medidos por su condición física. De su posible, pero incierta, mejoría física, pasan algunas de nuestras mejores opciones. Tanto en ataque como en defensa. Esos intangibles que no salen en las estadísticas y que le hacen ser básico en nuestra selección.

Llegamos a la segunda fase sin brillo. Pero estamos ahí. En los cruces donde se deciden los torneos. Lo anterior sirve de poco. Mi esperanza es que en el partido contra Alemania jugamos el encuentro más serio hasta el momento. Precisamente cuando llegan los partidos clave. Y esta selección es ahí donde mejor se desenvuelve. Esta tarde cita a las 18.30 en los octavos de final contra la Polonia de Gortat. Para llegar a los Juegos Olímpicos de Rio hay que pasar obligatoriamente a cuartos de final, solo los finalistas tienen plaza directa y del tercero al séptimo jugarán un Preolímpico. Sería el broche perfecto para la mejor generación de baloncesto de nuestro país.

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