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Dos veces sonó la Marsellesa anoche. Una en la ceremonia oficial de los himnos nacionales. Otra, a capella interpretada por las 27.000 gargantas de aficionados franceses segundos antes de iniciarse el partido. El impresionante himno francés amenazaba con sonar una tercera vez para celebrar la victoria de Francia sobre España y el pase a la final de su selección. Pero Pau Gasol hizo honor a sus palabras. ” Hemos venido para ganar a Francia aquí. Un imperial Pau Gasol que con 40 puntos y 11 rebotes lideró a España para llegar a la final cuando menos se esperaba. Fuera de casa. Con muchas bajas( Navarro, Marc Gasol, Ibaka, Calderón y Ricky Rubio más la de Abrines durante la preparación), con una selección con menos talento que en años anteriores y sin partir como favoritos. Sufriendo en cada partido decisivo para alcanzar el objetivo de luchar por el oro y clasificarnos directamente para los Juegos Olímpicos.

Sin palabras. A pesar de llevar viendo jugar a Pau Gasol desde el Mundial Junior 1999, cuando era uno más de un equipo liderado por Raúl López y Navarro, los adjetivos se acaban para describir su actuación de anoche. Mejor las imágenes. Una noche inolvidable y para recordar. Una victoria sufrida y trabajada de un equipo al que muchos veían derrotado antes de empezar olvidando las ganas de revancha que tenían después de perder en los cuartos de final del Mundial 2014 en España a manos de Francia. Le dimos vuelta a la tortilla francesa de la mejor manera posible.

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Era evidente que si España quería tener posibilidades de ganar el Eurobasket 2015, nuestro libreto de juego tenía que variar algunas cosas. Con menos calidad y talento, nuestro juego ofensivo tenía que girar alrededor de Gasol pero consiguiendo tener el mayor equilibro posible entre juego interior y exterior. Y tirar de concentración, un excelente nivel defensivo, carácter y orgullo. Todo eso, unido a la excelente dirección de Sergio Scariolo desde el banquillo( teníamos entrenador este año de nuevo), son las bases de nuestra victoria ante Francia. Y ante Grecia.

La victoria ante Francia refleja muy bien lo que ha supuesto el campeonato de España. Altibajos en el marcador, alternando momentos de excelencia pero con algunos bajones defensivos puntuales. Ayer no hubo ninguna laguna defensiva. Los 40 minutos de partido y los 5 de prórroga fueron un ejercicio agonístico en defensa que nos dejara opciones para luchar por el partido. Hablamos, como no hacerlo, de la excelencia de Pau Gasol. Pero una de las claves silenciosas del partido fue el marcaje de Sergio Llul, y de Pau Ribas y Sergio Rodríguez, sobre Tony Parker que dejaron al base de los San Antonio Spurs en solo 10 puntos con un nefasto 4/14 en tiros de campo( un 23%). A cada escapada de Francia en el marcador, bajamos el culo para defender más y mejor y recuperar las desventajas en el marcador. Espcialmente remarcable la defensa de Rudy Fernández sobre Batum a pesar de su inferioridad física y de jugar todo el campeonato muy mermado por sus problemas en la espalda.

Con una rotación de solo 8 jugadores en los dos últimos partidos, Francia empleó 9 anoche, las aportaciones de todos eran importantes. En ataque teníamos la consigna clara. Pau Gasol como referente y la irrupción de Sergio Rodríguez, 15 puntos y 3 asistencias, que nos aportaba más ritmo en ataque y más variedad de recursos. Lo decíamos antes del partido. Francia no tiene más calidad y talento que España. Incluso con todas nuestras bajas. Su principal amenaza es el juego físico donde son mucho mejores que nosotros. Y lo demostraron. Durante gran parte del partido nos superaron ampliamente en el rebote ofensivo lo que les concedía segundas opciones en ataque. Y ése fue su principal sustento con un Tony Parker bien marcado y la aparición de Gelabale y Lauvergne que nos hizo ponernos 11 puntos abajo al final del tercer cuarto, 40-51 en el minuto 28.

No nos vinimos abajo que era lo más fácil. Ahí sacaron el carácter y la casta para recuperar poco a poco desde la defensa y cargando de personales a sus jugadores interiores forzando muchos tiros libres impediendo que Francia se escapara más en el marcador dejando un 52-61 a falta de 6 minutos y medio para el final. La vuelta de Pau Gasol después de un descanso nos fue acercando más en el marcador en los minutos finales donde la ansiedad de Francia crecía y crecía mientras las caras de concentración de nuestros jugadores anticipaban la igualdad en el marcador. Lo peor que le podía ocurrir al conjunto francés. Un manojo de nervios en ataque compensado por la permisividad arbitral en determinados momentos del partido, sobre todo hacia el final del tiempo reglamentario.

Otra de las claves de la victoria fue la decisión de Scariolo de sentar en los minutos finales a un Mirotic demasiado blando en defensa y sustituirlo por Felipe Reyes que dio una nueva clase magistral de rebote y defensa ante jugadores mucho más grandes. Con 16 segundos por jugar y tres puntos de ventaja, el miserable Batum nos metió un triple que forzaba la prórroga y Gobert taponaba el último tiro de Gasol. A remar nuevamente con el marcador en contra en el inicio de la prórroga pero con la clara sensación de que podíamos ganar. Y así fue. Llul seguía con su exhibición defensiva sobre Parker, Pau Gasol machacaba a los rivales, Sergio Rodríguez dirigía magistralmente las operaciones mientras Claver cogía varios rebotes en ataque decisivos y junto con Pau y Felipe cerraban el rebote defensivo. Con deja vu incluido al final de la prórroga. A falta de 18 segundos, llegábamos con 3 puntos de ventaja y Claver realizaba una inocente falta sobre Batum mientras lanzaba de tres. Falló los tres tiros libres. Justicia poética para el agresor de Navarro en los cuartos de final de los Juegos Olímpicos de Londres. Cogimos el rebote defensivo y Gasol machacó el aro francés para poenr el 80-75 definitivo. Que pase el siguiente.

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La venganza es uno de los sentimientos más humanos que existen. Sobre todo la deportiva. Después de la derrota el año pasado en nuestro Mundial ante Francia, todos soñabamos con este momento. Pau Gasol más que nadie. Una herida que no hacía más que alimentar el orgullo por recuperarse de la auténtica caída de los dioses que supuso esa eliminación. Ya la tenemos y solo falta la guinda de conseguir el oro el domingo ante Serbia o Lituania. Un detalle. En el Eurobasket 2009 perdimos el primer partido ante Serbia y les ganamos en la final. Sería cerrar un círculo perfecto en el, posiblemente, último Europeo en el que podamos disfrutar de Pau Gasol. Nuestro E.T particular en acertada definición del gran Andrés Montes.

P.S. Sabe especialmente mejor la victoria ante Francia en su casa después de oir las palabras del seleccionador francés Vincent Collet. ” El arbitraje no nos ha dejado defender a Pau Gasol”. Gobert incidía en lo mismo. Hasta Batum tuvo una reacción mejor ante la derrota. Quién lo diría. Además de ser unos malos perdedores, su relación con la realidad es nula. Su fanatismo les impide ver que si el arbitaje fue tan injusto con ellos, ¿ cómo es posible que fueran ganando por 11 puntos al inicio del último cuarto?. Batum no falló los tres tiros libres finales por culpa de los árbitros. Los árbitros no fueron los culpables de que el mejor jugador francés anoche y el que nos hizo más daño, Gelabale, solo jugara 17 minutos. Muchas gracias Collet por el favor.  Se encontraron con una selección que tenía ganas de revancha, con más casta y carácter, que supo manejar mejor las emociones y con el arma de destrucción perfecta, don Pau Gasol.

El partido más difícil del Eurobasket 2015. Y el partido más completo realizado hasta el momento. En cuartos de final y ante una Grecia invicta que había exhibido un gran juego en la primera fase. Jugando a su ritmo, con un partido lento y lleno de interrupciones que nos impedían salir al contrataque, estilo griego clásico, ganamos un partido igualado que nos lleva a semifinales. España se presentaba con el mejor ataque del torneo y Grecia con la mejor defensa del campeonato. Una defensa dura y agresiva para impedir a los rivales hacer su juego. Con esas mismas armas les hemos ganado. Que siga Bourousis llorando y diciendo que les robamos las semifinales del Eurobasket 2007.

Un pase a semifinales logrado a fuerza de carácter y pelea. Con una selección mucho menos talentosa que en ediciones anteriores, las bajas y el paso de los años no perdonan, nos plantamos en unas semifinales de las que no nos bajamos desde 1999, sumando 9 participaciones consecutivas. Ninguna selección presenta este bagaje. Con Gasol y sin Gasol. En el partido de hoy una nueva actuación estelar de Pau Gasol, 27 puntos y 9 rebotes, bien secundado en ataque por Mirotic, 18 puntos, y Sergio Rodríguez más las aportaciones fundamentales de Llul y Felipe Reyes. Con una defensa plena de concentración y un Víctor Claver que por segundo partido consecutivo es imprescindible en defensa, 8 rebotes y 6 de ellos en el último cuarto, llenando el hueco que el maltrecho físico de Rudy Fernández no puede llenar.

Le hacía falta un partido así a Claver, al que siempre se le esperaba y casi nunca aparecía. Scariolo lo repetía una y otra vez. Nuestras opciones de seguir avanzando en el Eurobasket 2015 pasaban por la defensa. Una defensa agresiva, con variantes entre individual y zona y plena de concentración que nos hiciera compensar las bajas sufridas antes y durante el torneo y la preparación. Una defensa que lució solo a ratos en la primera fase y que ha aparecido en los momentos importantes. Como ayer, con un jugador total como Antetokounmpo, 12 puntos y 17 rebotes, una criatura ya en la NBA que con sus 2.11m y 2.30m de envergadura representaba una amenaza para lo que solo podíamos presentar el antídoto de Claver como alero alto. Y con Spanoulis acertado solo por momentos gracias a una defensa coral, ahora Pau Ribas, ahora Sergio Llul que le dejó con solo 4 de 14 en tiros de campo, un paupérrimo 28% de acierto.

Después de un inicio estelar de Llul con dos triples en los primeros minutos, no fuimos capaces de alterar el biorritmo lento griego y tuvimos que jugar su partido. Pocas faltas al inicio, como si nos estuviéramos estudiando de cara al final, y partido igualado con breves estirones hasta llegar al descanso con ventaja española de 39-32. Un buen margen con una anotación corta. Pero a la vuelta de vestuarios nos pasó lo que en otros partidos. Un pobre tercer cuarto y teníamos que remar con el marcador en contra, 52-55. Pero sucedió igual que en el partido de octavos ante Polonia. Con Gasol en el banquillo, apretamos aún más en defensa y nos ponemos por delante hasta que entre nuestra estrella particular para seguir remando hasta la victoria. Una muestra más del carácter especial de una selección que juega mejor cuánta mayor es la presión. De menos a más. Igual que en Eurobaskets anteriores donde si teníamos a todas nuestras estrellas.

Queda Francia. Mañana a las 21.30. La misma a la que dejamos eliminada en los Europeos de 2009 y 2011. La misma que nos eliminó en el batacazo de cuartos de final del Mundial del año pasado en Madrid en el que debía de ser uno de los broches de oro de nuestra mejor generación de Baloncesto. No pudo ser. Después de una primera fase invictos, caímos en el cruce de cuartos ante un rival sin Tony Parker. Ahora, la situación es inversa. Francia acude con todas sus estrellas y nosotros llegamos con muchas bajas. Francia llega invicta, como Grecia, y España llega con una primera fase con muchas dudas pero sacando el carácter y la defensa con Pau Gasol como lider indiscutible. No tienen más talento que nosotros pero son muchos más atléticos y fuertes. La defensa será fundamental y no conceder segundas opciones de tiro. Nuestros roles están claros. Pau Gasol y Mirotic como líderes en el ataque con el resto de jugadores de la rotación aportando puntos en diversos momentos buscando el mayor equilibrio posible entre juego interior y exterior. Y con la mejor defensa posible en un ambiente infernal. Nos tienen ganas los franceses. Su prepotencia habitual y el ambiente favorable les puede llegar a creer que tiene el partido ganado. Como nos ocurrió el año pasado a nosotros en nuestro Mundial. Mejor para ellos. Así la venganza será más dulce.

La crónica sería fácil. Pau Gasol fue ayer más ET que nunca, en acertada definición del gran Andrés Montes. Un 6 de 7 en triples para una actuación redonda de 30 puntos y 6 rebotes. El público francés ovacionó a Gasol cuando se retiraba a falta de pocos minutos del final del partido después de pasarse todo el partido pitando a España. Eso se llama miedo y respeto por una selección que le ha ganado mucho más de lo que hemos perdido con ellos. Incluso con una Francia arrolladora, paliza a Turquía en el cruce de octavos, y una España con muchas bajas y dudas, nos temen. Bien está así.

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Asistimos ayer a un partido donde hubo de todo. Momentos de gran defensa con otros momentos de falta de concentración, y un ataque excelso en algunas fases junto con ataques mal planteados. La baja de Rudy Fernández ayer, ni un solo minuto jugó por sus problemas de espalda, mermaba aún más la falta de talento de nuestros jugadores respecto a campeonatos anteriores. Si a esto sumamos el pinchazo en el gemelo sufrido por Gasol en el calentamiento, el panorama se dibujaba negro. Más dudas en el Eurobasket 2015. El partido parecía confirmar estos temores. Altibajos constantes en el juego, tanto en defensa como en ataque, que nos hacían incapaces de poner tierra de por medio con una Polonia, no nos ha ganado un partido desde los Juegos Olímpicos de 1972, que jugaba sin miedo.

El partido transcurrió así hasta finales del tercer cuarto donde asistimos a una muestra de carácter de la selección jugando nuestros mejores minutos del campeonato justo en el momento en que hay que hacerlo: en los cruces eliminatorios. Aparte de la actuación sobrenatural de Pau Gasol, no es normal que un pivot de 2.15m meta 6 de 7 en triples, asistimos a varias revindicaciones. La más importante, quizás por no esperada, fue la aportación clave de Víctor Claver. Tan criticado, con razón la mayoría de ocasiones, ayer se destapó con una muy buena actuación después de una participación casi testimonial en el campeonato. En defensa aportó agresividad y rebote y los intangibles de de provocar fallos en los rivales. Su buen momento fue recompensado por Scariolo con 25 minutos en pista superando en la rotación a Fernando San Emeterio, titular los dos últimos partidos en sustitución de Rudy.

Otra aportación clave fue la actuación conjunta de Sergio Rodríguez y Sergio Llul, el Dúo Dinámico del Madrid. Con ellos en pista y con una mayor agresividad y dureza en defensa, empezamos a revertir el signo del camino que se encaminaba a un final igualado. Haciendo un mejor juego colectivo, con una mejor defensa, nuestro ataque ganó en velocidad y buscamos más alternativas que el simple pase interior a Pau. Ganamos en alternativas porque jugamos con mejor cabeza en el momento en que podría ser más difícil: con el partido igualado, con el público en contra y con bajas en nuestro equipo.

El camino a seguir está marcado. Necesitamos intensidad, velocidad para poder jugar al contraataque y equilibrio entre el juego interior y exterior para tener más alternativas en ataque. Grecia nos espera el martes a las 18.30 uscando el pase a semifinales y la lucha por las medallas como premio. Un equipo duro y rocoso en el que debemos superar el ritmo lento que impondrán al partido para tratar de que no hagamos nuestro mejor juego. Tienen una generación no tan brillante como las anteriores, con menos fondo de armario, pero siempre son un equipo. Tienen un plan. Nosotros también. Con menos talento que en otras ocasiones( cómo no echar de menos a Navarro, Calderón y Marc Gasol) pero con la ilusión de seguir disfrutando, incluso en la gonía, con este equipo.

Algunas veces la realidad es dura. En el deporte también. Pero debemos ser conscientes de que todo lo ganado por la selección española de Baloncesto no puede mantenerse siempre. Navarro no es eterno. Gasol tampoco. Ni siquiera Felipe Reyes, aunque a veces lo parezca. Pero estamos acostumbrados al caviar, al glamour de un equipo liderado desde principos de siglo por los juniors de oro que ganaron el Mundial junior en Lisboa en 1999 y el Mundial absoluto en 2006. Luego dos europeos consecutivos, 2009 y 2011, con dudas al principio en ambos torneos, y dos finales inolvidables de Juegos Olímpicos ante Estados Unidos. Seguiremos teniendo un buen equipo pero para que salgan otro Pau Gasol y Juan Carlos Navarro pasará mucho tiempo. O no. Nunca se sabe. Ni siquiera en Estados Unidos ha salido otro Michael Jordan o Magic Johnson. No. Lebron James tampoco vale.

El batacazo del Mundial de 2014 nos hizo despertar de un dulce sueño de éxitos prácticamente ininterrumpidos.  Una auténtica caída de los dioses ante el equipo francés. Una mala gestión de Orenga en el torneo y hacer el peor partido en el cruce de cuartos contra Francia nos eliminó. Scariolo vuelve para manejar un grupo que conoce en gran parte tratando de recuperar las sensaciones con él a los mandos en los Europeos de 2009 y 2011.

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Hoy empiezan los cruces de octavos de final del Eurobasket 2015. Nuestro habitat natural y donde mejor jugamos alcanzando siempre, como mínimo, las semifinales desde 1999. Pero llegamos a este Eurobasket con muchas dudas condicionados por las numerosas ausencias que tenemos. Navarro con su fascitis permanente. Ricky Rubio y Calderón con una temporada plagada de lesiones. Marc Gasol por decisión propia después de firmar el contrato de su vida con Memphis. Ibaka por la decisión salomónica de llevar a Mirotic. Y en plena preparación, otra fascitis nos hace perder a Alex Abrines, el mejor tirador puro que tenemos. Tampoco ayudó la gira de preparación diseñada por José Luis Sáez, más pensada para los ingresos de la Federación que para preparar el Europeo. Una gira sin partidos contra rivales potentes y con todos los partidos disputados en casa. Nada nuevo. Scariolo se encargó de recordar varias veces que cuando el llegó al cargo la preparación ya estaba diseñada.

Una vez en el torneo, nuestra primera fase se caracteriza por luces y sombras. Día y noche con un intervalo de pocos minutos en el mismo partido. Como si hubiera un timón que cambia el rumbo. Ahora minutos espléndidos, ahora una pájara descomunal. Nos clasificicamos para el cruce de octavos como segundos en el grupo más difícil del torneo. Victorias fáciles frente a Turquía e Islandia y sufrimiento hasta el último segundo contra Alemania curiosamente en el mejor partido de forma global hasta el momento. Pero derrotas frente a Serbia y frente a Italia con Belinelli y Gallinari como estiletes que nos destrozaron a base de triples.

Claros y oscuros que se traducen en que somos el equipo que más anota y el que menos balones pierde por partido. Pero con una defensa blanda y lenta en ocasiones que nos hace llegar tarde a cubrir al rival. Con Scariolo de nuevo en el banquillo, ésa debería ser una de nuestras armas más fuertes. Buena defensa para hacer transiciones rápidas al aro rival. El ADN histórico de nuestro baloncesto que estamos exhibiendo en pequeñas dosis. Otro desajuste es el equilibrio entre juego interior y exterior. Con Mirotic, Pau Gasol y Felipe Reyes, más las aportaciones de Willy Hernangomez, el juego interior nos proporciona un buen número de puntos. Pero el tiro exterior está faltando. El debutante Pau Ribas es nuestra mejor baza y está cumpliendo con creces pero nos hace falta el acierto de Sergio Llul y de Sergio Rodríguez. Contra Alemania el Chacho cumplió jugando su mejor partido y siendo nuestro mejor hombre y Llul jugó con agresivas penetraciones compensando su falta de acierto desde la línea de tres.

Y poco más. La falta de Abrines y la poca aportación de Rudy Fernández por sus problemas de espalda lastran nuestro juego. Rudy está jugando infiltrado cada partido soportando un gran dolor. Se le nota en la cara. Cualquier esfuerzo lleva aparejada una cara de sufrimiento. Ésta es una de las claves. Rudy aporta intensidad en el juego, una gran defensa y tiro desde fuera. Pero sus minutos están muy medidos por su condición física. De su posible, pero incierta, mejoría física, pasan algunas de nuestras mejores opciones. Tanto en ataque como en defensa. Esos intangibles que no salen en las estadísticas y que le hacen ser básico en nuestra selección.

Llegamos a la segunda fase sin brillo. Pero estamos ahí. En los cruces donde se deciden los torneos. Lo anterior sirve de poco. Mi esperanza es que en el partido contra Alemania jugamos el encuentro más serio hasta el momento. Precisamente cuando llegan los partidos clave. Y esta selección es ahí donde mejor se desenvuelve. Esta tarde cita a las 18.30 en los octavos de final contra la Polonia de Gortat. Para llegar a los Juegos Olímpicos de Rio hay que pasar obligatoriamente a cuartos de final, solo los finalistas tienen plaza directa y del tercero al séptimo jugarán un Preolímpico. Sería el broche perfecto para la mejor generación de baloncesto de nuestro país.

No pudo ser. El sueño de victoria del romanticismo y la épica representado por el colombiano Nairo Quintana no pudo derrotar a la ciencia y la tecnología moderna cuyo máximo exponente es el equipo Sky y el británico Chris Froome que acaba de ganar su segundo Tour de Francia. Dos maneras opuestas de entender el ciclismo. Nairo Quintana es un escalador clásico que se guía por sus sensaciones y por su dolor de piernas para interpretar el momento adecuado para atacar en montaña mientras que Froome lo fía todo a la teconología representado en su ordenador de a bordo que le marca lo que dice su cuerpo: las pulsaciones, la potencia y los watios que mueve en su esfuerzo para saber cuando puede atacar y cuando toca defender para no explotar.

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Froome ha ganado el Tour de Francia a Quintana aventajándole en solo 1.12 minutos. Una ventaja pequeña que ha hecho decisiva la diferencia realizada en la segunda etapa con los abanicos y en la que cedió 1.28 minutos al británico. Como indicábamos aquí antes de iniciarse la batalla decisiva de los Alpes, Nairo Quintana terminaría mejor la tercera semana del Tour y conseguiría reducir la ventaja de Froome y ponerle en apuros. La duda era si sería suficiente para derrotarle. No lo fue. A pesar de la exhibición de Froome en la primera etapa de montaña en los Pirineos en los que Froome sacó un minuto a Nairo y un mundo al resto de sus rivales, la diferencia no era definitiva. Algunos teníamos en mente el final del primer Tour ganado por Froome, el de 2013, para saber que los últimos días de montaña se le atragantan al británico. Si en 2013, Nairo le sacó un minuto en Alpe D`huez y le derrotaba en la penúltima etapa, ese precedente servía para imaginar un final de Tour más apretado.

En 2013, Nairo llegaba a las últimas etapas de montaña con una desventaja de más de 5 minutos mientras que en 2015 la diferencia apenas superaba los 3 minutos. Una diferencia importante pero no insalvable. A eso se agarraba su equipo que contaba con la baza de un Alejandro Valverde muy bien situado en la general y con la valentía de dos ganadores de Tour como Nibali y Alberto Contadormuy alejados en la general y que podían dinamitar la carrera desde lejos. Eso guión se cumplió. Los ataques lejanos de Nibali y Contador en las dos últimas etapas de montaña sirvieron para desgastar a Froome y su equipo que se encontró más solo que de costumbre, salvo en la ascensión de Alpe D`huez con un gran Richie Porte y Poels  que le ayudaron a no hundirse ante la desaparición por fatiga de Geraint Thomas.

El Tour de Francia está lleno de subidas y puertos míticos. Pero ninguno supera la leyenda de alpe D`huez. Se subió por primera ve en 1952 con el mito Fausto Coppi venciendo en su cima. Pero causó tanta impresión que no volvió a subirse hasta 25 años después. Desde entonces, apenas falta a la cita. Casi 14 kilómetros de subida con una pendiente media del 8.3% en una ascensión con 21 curvas de herradura. Este era el escenario para la batalla final de Alpe D`huez entre Nairo y Froome en una etapa de apenas 110 kilómetros. Desde la salida con la subida previa a la Croix de Fer, el ritmo fue alto con ataques de Valverde Y Quintana quedejaron solo a Froome y con la sensación de que llegaba mucho más justo de fuerzas que el colombiano. Ya en el rpimer kilómetro de alpe D`huez, Quintana aceleró para distanciar a Froome pero no pudo hacerlo hasta el tercer intento con un ataque intermedio de Valverde, por fin tercero en el podio de París entre lágrimas. Un ataque con el que intentaba reducir la ventaja de 2.38 minutos del británico. Una batalla preciosa. Quitana mirando hacia delante y Froome mirando a su manillar para controlar su desgaste y pidiendo a sus compañeros Poels y Porte un ritmo fácil de seguir y diciendo que no con la cabeza cuando intentaban subir el ritmo. Por momentos parecía a punto de hundirse con esa forma tan peculiar de correr: cabezeando y mirando la pantalla de su ordenador.

Quintana, más clásico, no lleva ordenador en los días de montaña. Ciencia contra sensaciones. Un método distinto para distintas formas de entender el ciclismo. Una subida que fue una especie de contrarreloj en la que Quintana distanció en 1.26 minutos a Froome pero que fue insuficiente para el doble objetivo que tenía antes de la salida: ganar la etapa y ganar a Froome. No consiguió ninguna de las dos. Siempre nos quedará la incógnita de si con un ataque un poco más lejano la previa a la subida de Alpe D`huez, Quintana se habría acercado a su objetivo. Jaleado por los aficionados el colombiano como si fuera un ganador, se quedó cerca con un punto de lamento de la ocasión perdida. A sus 25 años. ha corrido dos veces el Tour de Francia. Las dos ha quedado segundo detrás de Chris Froome. En 2013 a 4.20 minutos y en 2015 a 1.12 minutos. El cerco se estrecha.

Tiene el británico Chris Froome una extraña forma de correr. Con la cabeza casi siempre baja en las etapas de montaña, concentrado al máximo en su marcadores de potencia y pulsómetros para tratar de exprimir al máximo sus condiciones. Por esa razón es tan difícil saber si realmente se encuentra bien o mal. Un misterio para sus rivales que le ven perder la rueda un par de metros del que va delante y soltar luego un latigazo al que nadie es capaz de responder. Es lo que pasó en la primera etapa de montaña de este Tour de Francia. Lo mismo que ocurrió en el Tour que ganó en 2013. Un estilo que desconcierta a sus rivales.

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A pesar de esa superioridad mostrada hasta el momento, podemos estar ante un espejismo que se puede esclarecer en las 4 etapas alpinas que nos quedan por delante para acabar este Tour de Francia 2014. Esta edición del Tour de Francia viene marcada por la superioridad, hasta el momento, de Froome y su equipo Sky con dos escuderos de lujo, Richie Porte y Geraint Thomas. Casi todo el mundo da el Tour casi por sentenciado. Pero no es así. Dos rivales de enorme importancia al principio de la carrera se han descolgado cediendo mucho tiempo en la montaña.  Alberto Contador vuelve a pagar el error de intentar ganar en el mismo año Giro y Tour, le viene grande tal empresa, y el italiano Vincenzo Nibali no se encuentra al mismo nivel que en 2014 cuando ganó el Tour con una gran superioridad. O puede que sí pero que se beneficiara de la ausencia de Nairo Quintana, por decisión propia para ganar el Giro, o por las caídas de Froome y Contador.

La principal amenaza para la victoria de Froome viene de parte del colombiano Nairo Quintana. Con la compañía de Alejandro Valverde y el equipo Movistar. Una dupla con la que jugar con los nervios de Froome y el equipo Sky. La victoria de Froome en 2013 vino marcada por un guión similar al de este año. Gran superioridad en la primera etapa de montaña pero con un bajón importante de rendimiento en la tercera semana con las últimas etapas de montaña. Perdió tiempo en la última etapa de montaña y en Alpe D`Huez con Nairo Quintana y Joaquim Rodríguez transmitiendo malas sensaciones y una mala planificación porque antes de no poder aguantar el ritmo de sus compañeros de podio, les atacó. Una mala estrategia que puede reptirse este año porque se empeña en salir a todos los ataques de Alejandro Valverde. Con eso debe jugar Movistar. Lanzar a Valverde por delante lejos de meta para que Froome y el Sky se desgasten y luego rematar con Nairo Quintana, que va a más en cada etapa que pasa y que es el que puede ganar a Froome. Además, este año no hay contrarreloj final con la que Froome pueda aumentar su ventaja.

Contador y Nibali tienen muy difícil ganar. Yo no apostaría por ninguno de ellos. Pero sí pueden convertirse en jueces de la carrera. El ciclista español es muy dado a realizar ataques arriesgados y lejanos, siguiendo su instinto, que pueden dinamitar y poner patas arriba la carrera. Al estilo del ataque a 90 kilómetros de meta en la edición de 2011. No ganó pero nos regaló una etapa bellísima. Junto con Nibali, otro corazón caliente a la hora de atacar, pueden convertirse en los perfectos aliados para intentar destronar a Chris Froome y el equipo Sky. La reválida de Quintana puede pasar por estos dos aliados en la montaña.

4 etapas de alta montaña nos quedan. Apostaré porque Nairo Quintana será capaz de recortar los 3.10 minutos que Froome le lleva de ventaja por sus cualidades de escalador y por tener la mente más fría que el británico a pesar de su juventud. Aunque luego venga Froome y de un zarpazo que nos calle a todos. A su favor cuenta con que ya no tiene que mirar atrás para esperar a Bradley Wiggins.

Ya estamos oficialmente en verano. Y no solo porque hayamos sufrido la primera ola de calor. Hoy empieza el Tour de Francia, el inicio oficioso del verano al celebrarse a primeros de Julio y protagonizar las tardes de casi todo el mes. A priori, un Tour de Francia que se presenta con una de las mejores participaciones en muchos años con hasta 4 candidatos a la victoria final en los Campos Elíseos de Paris. El vencedor del año pasado Vincenzo Nibali defiende el título ante Alberto Contador, Nairo Quintana y Chris Froome. Un pulso en toda regla a 4 bandas con un Alejandro Valverde en segundo plano para ayudar a Nairo Quintana o tomar el relevo si sufre algún percance. En un segundo nivel de favoritos aparecen los escaladores franceses franceses Thibaut Pinaut y Romain Bardet. Hinault fue el último francés en ganar el Tour de Francia en 1985. 30 años justos. También es Francia el país abanderado en la lucha contra el dopaje desde los años 90. Algo tiene que ver.

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Con el anuncio de su retirada a finales de 2016, Alberto Contador se planteó un reto enorme para 2015. Ganar Giro y Tour en el mismo año. Un logro solo conquistado anteriormente por 7 ciclistas. Los dos últimos fueron Miguel Indurain en 1992 y 1993 y el malogrado Marco Pantani en 1998. Los anteriores en lograrlo fueron: Fausto Coppi, Jacques Anquetil, Eddy Merckx, Stephen Roche y Bernard Hinault. Todo leyendas del ciclismo. Eso da idea de la dificultad de lograrlo. A pesar de eso, Contador se plantea ese reto como una sola victoria desafiando la lógica ciclista de los últimos 20 años en que lo que se plantea es un objetivo importante por año entre las 3 grandes vueltas por etapas: Giro, Tour y Vuelta a España.

El objetivo de Contador se complica aún más por la forma en que ganó el Giro de Italia. Él mismo ha reconocido que le costó mucho más de lo que preveía. La presión física y mental lógicas de una carrera de 3 semanas, las caídas sufridas, la exhibición en el Mortirolo para recueprar el tiempo perdido  y la batalla planteada por el equipo Astaná ha supuesto un esfuerzo mayor del esperado. Y la sensación de debilidad transmitida ante el ataque de Mikel Landa y Fabio Aru en el puerto de la Finestre que le destrozaron, con una pájara importante y sin apoyo del equipo, poco antes del final del Giro transmite dudas de si Contador podrá aguantar la exigencia del Tour. Mi impresión es que el Tour se le hará largo y la última semana de la carrera francesa es muy dura.

El principal favorito es el colombiano del Movistar Nairo Quintana. Toda la preparación del año va enfocada a convertirse en el pimer latinoamericano en ganar el Tour de Francia renunciando a defender la victoria del Giro de Italia en 2014.  Con victoria en la Tirreno Adriático bajo la nieve incluida. El recorrido le favorece. Una sola contrarreloj individual corta, el primer dia con 14 kilómetros, y una montaña abundante le hacen ver la carrera de cara. además cuenta con uno de los mejores equipos y con la presencia de Alejandro Valverde que puede servir de amenaza y freno para sus rivales si mantiene el nivel demostrado esta primavera con victorias en la Flecha Valona y Lieja-Bastogne-Lieja. El colombiano ya impresionó en su primera participación en 2013, quedando segundo y ganando una etapa de montaña y ahora tiene su particular reválida.

Nibali defiende el título de 2014 con muchas ganas. Ya ha gando Vuelta, Giro y Tour( un logro impresionante) pero la superioridad mostrada el año pasado es engañosa ya que contó con la ayuda de las caídas y abandono de sus dos máximos rivales, Froome y Contador, y la no participación de Nairo Quintana. Es algo que se le ha recordado a lo largo de esta año y que le enfada especialmente. Pero es la realidad. Aún así, no hay que menosprociar su valía y su valentía. Es capaz de derrotar a cualquiera y puede convertirse en juez de la carrera y en un perfecto aliado para desestabilizar al lider. En montaña y con su especial habilidad para atacar en descensos.

Por útlimo queda Chris Froome. Toda una incógnita. El buen nivel mostrado en las últimas carreras no disipa las dudas que plantea su rendimiento y, sobre todo, su cabeza en carrera. Su equipo, el Sky, presume de tenerlo todo medido y controlado basando toda su planificación y desarrollo en carrera a la tecnología. Su obsesión por fiarlo todo a la medición de los vatios en carrera le convierten en esclavo de ella dejando a un lado algo muy importante en carrera: las sensaciones del corredor. Contador es un ciclista que sabe leer muy bien las carreras e improvisando en carrera según sus sensaciones y lo que observsa en los rivales haciendo ataques inesperados. Nibali exactamente lo mismo. Por eso son más difícles de controlar. Nairo Quintana tiene tanto potencial físico y mental a sus 25 años que combina perfectamente ambas materias. Froome es distinto. Ni siquiera en el Tour que ganó transmitió en 2013 la suficiente imagen de autoridad.

En resumen, un Tour 2015 que se presume apasionante. Con un recorrido atractivo empezando con una contrarreloj inicial y a los dos días con final en el Muro de Huy, tradicional llegada de la Flecha Valona. Un Tour que se caracteriza por ir reduciendo las etapas llanas insufribles y aburridas para sustituirlos por finales en duros y cortos repechos( Mende y el Muro de Bretagne tiene su hueco también en esta edición) y con los tramos de pavés en la primera semana. Hagan apuestas y, sobre todo, no se duerman.

El Real Madrid de Baloncesto vivió la temporada pasada señales contradictorias. Después de practicar durante meses uno de los mejores baloncestos en mucho tiempo del baloncesto europeo( espectacular, vistoso, rápido y efectivo), llegó al final de la temporada desfondado. Perdió la final de la Euroliga y de la ACB dejando un mal sabor de boca a la que podría haber sido la mejor temporada de su historia. El deporte se ha convertido también en resultadista. A pesar del lleno continuo en el pabellón y la admiración de mucha gente, la temporada quedó incompleta al escaparse los títulos más importantes. La Final ACB ante el Barcelona que siempre escuece un poco más.

El verano tampoco fue tranquilo. El Real Madrid impuso a Pablo Laso el cambio de sus ayudantes habituales por Tabak. Un cambio que se interpretó, correctamente, como una pérdida de confianza de la directiva en el entrenador. Pero a partir de ahí, se tomaron unas decisiones para reforzar el equipo que, al ganar la Copa del Rey, se han visto que eran las adecuadas. En las finales, algunas veces no basta con la calidad del equipo. Se necesita carácter e intensidad cuando se apaga la luz en ataque. En resumen, disponer de alternativas( y usarlas, ¿verdad Orenga?) para mejorar el equipo. Se fichó a Andrés Nocioni y al lituano Jonas Maciulis que proporcionan al equipo un plus de intensidad defensiva que hacía falta, carácter y alternativas en ataque. Nocioni imprimió un ritmo alto a la defensa, puso 4 tapones en la final y convirtió 2 triples jugando como un 4 abierto supliendo la baja de Mirotic.

La Copa del Rey de Baloncesto se ha convertido en un coto privado de Madrid y Barcelona en los últimos años. 5 de las 6 últimas finales las han protagonizado ellos, con 3 victorias para el Real Madrid. La única que no monopolizaron se la llevó el Barcelona tras derrotar al Madrid en cuartos de final después de dos prórrogas. Unos partidos plenos de intensidad y con alternativas, alguno de ellos decididos en el último segundo. De Solozábal en los años 80 a la canasta de Sergio Llul en 2014 que dio el título al Real Madrid. La irrupción de Pau Gasol en el estrellato fue, también, en una Copa del Rey, Concretamente, en la final de 2001 en Málaga donde destrozó al Real Madrid. El mismo campeonato que ha coronado a Rudy Fernández con su tercer MVP de la Copa, siendo el primer jugador en alcanzarla. Gran exhibición de Rudy en la final con 16 puntos, 4 rebotes, 5 recuperaciones y 4 asistencias dejando de lado algunas de sus tonterías recurrentes en los últimos años en forma de técnicas gratuitas.

Porque Rudy siempre aporta. Aunque no anote, está en todos los sitios. Defiende, roba balones y provoca faltas en el contrario. Algo que no supieron valorar bien en Portland al dejar reducido su papel a poco más que un francotirador desde la línea de tres puntos. Pero no solo fue cuestión de Rudy. La valentía y clase de Sergio Rodríguez se dejó notar en los minutos finales así como la aportacion del incombustible Felipe Reyes. Además, Pablo Laso le ganó la partida a Xavi Pascual que hizo unas cosas muy raras como jugar los últimos minutos sin base, dejando a Marcelinho Huertas en el banquillo cuando se decidía el partido. Luego nos enteramos que tuvieron bronca al final del partido. Puede que ahí esté la clave. ” No llegamos al 100%“. Es lo que decía el entrenador del Barcelona justo antes de iniciarse la Copa del Rey. Es cierto. aún así llegaron a la final. Y compitieron.

PD: La peor imagen, al menos para mí, es la que ha transmitido Juan Carlos Navarro. Da pena ver el estado actual del mejor jugador de la historia del Baloncesto español, junto a su amigo Pau Gasol. Fuera de sitio e intrascendente y con un físico cada vez más debilitado por las lesiones y el desgaste provocado por los años. Ojalá pueda recuperar y volver a disfrutar de su juego.

Era insostenible. La situación de Orenga tras el papel de España en el Mundial de Baloncesto 2014 no dejaba lugar a dudas. No podía seguir al frente de la selección. No eran solo los gritos de Orenga, dimisión al finalizar el partido contra Francia de cuartos de final. El run run alrededor de lseleccionador sonaba incluso ganando de 20 puntos por su escasa capacidad para dirigir el equipo. Sucedió lo que algunos ya señalábamos el año pasado durante el Europeo de Eslovenia. Orenga no es un entrenador, al menos hasta el momento, que pueda dirigir a la selección española ni a ningún equipo de alto nivel. Haber sido un buen jugador de Baloncesto no es garantía de que vaya a ser un buen entrenador de Baloncesto. La decisión inicial del Presidente de la Federación, Jose Luis Sáez, de no tomar ninguna decisión hasta Noviembre era una quimera. Decía que sería algo cobarde e injusto tomar una decisión en caliente. Orenga ha dimitido hoy, a pesar de manifestar que se sentía con fuerzas para seguir, y no sabemos si José Luis Sáez seguirá pensando que tomar decisiones es algo cobarde e injusto.

Orenga no tiene cintura para tratar de resolver y revertir situaciones comprometidas. Apenas es capaz de poner en práctica variantes tácticas que puedan alterar el ritmo de un partido. Y lo más importante: no ha sabido gestionar el capital humano que tenía a su disposición, la mejor plantilla que hemos tenido nunca. Ha infrautilizado algunos jugadores y sobreutilizado a otros, a pesar de no ser necesario y poniendo en riesgo su condición física para futuros partidos. Ver a Pau Gasol cargado de minutos en partidos intrascendentes no es la mejor manera de tratar de ganar un campeonato. Cuando llegó la hora de la verdad, no estaba a su mejor nivel físico. Y no es por este Mundial. Los mismos defectos en la dirección del grupo los cometió en el Europeo de Eslovenia del año pasado. La medalla de bronce se consideró, acertadamente, un éxito por las bajas con las que acudíamos pero no debía ocultar la realidad. Perdimos cuatro partidos y se consideró un éxito y Orenga siguió al frente de la selección. En el Mundial de este año solo hemos perdido uno. Y se considera un fracaso. Cosas de las estadísticas.

La dimisión de Orenga no es la panacea. No garantiza que en próximos campeonatos la selección vuelva a lo más alto o luche por las medallas. Nos encontramos en una encrucijada que vendrá marcada por la paulatina retirada, dependiendo de su condición física, de los dos mejores jugadores de baloncesto que ha tenido España nunca: Juan Carlos Navarro y Pau Gasol. Su estado físico condicionará sus futuras participaciones en la selección empezando por el Europeo del próximo año que determinará la participación o no de España en los Juegos Olímpicos de Brasil en 2016. Solo se clasifican directamente los finalistas del Europeo y del 3 al sexto puesto jugarán un Preolímpico para poder participar. Una apuesta arriesgada.

El futuro de la selección está en manos, nuevamente, del Presidente de la Federación, José Luis Sáez. La elección del nuevo entrenador marcará el camino a seguir. Se mencionaba el otro día la posibilidad de la vuelta de Sergio Scariolo al puesto de sleccionador. Es un entrenador experimentado y con un éxito contrastado al frente de España, dos campeonatos de Europa y una plata olímpica. Pero segundas partes nunca fueron buenas. Sangre nueva para un tiempo nuevo es lo que se requiere. Cantera de buenos entrenadores tenemos de sobra para elegir.

El mejor partido del Mundial, sin duda alguna, lo protagonizaron anoche Francia y Serbia en la segunda semifinal del torneo. Para qué vamos a engañarnos, preferíamos ver a España donde habitualmente lo vemos, en semifinales luchando por el título. Aún así, el espectáculo mereció la pena. Un partido con dos partes muy diferenciadas. La primera con un dominio total serbio en ataque y defensa con un Milos Teodosic, 22 puntos en una serie de 5 de 7 en triples, jugando el mejor baloncesto de su vida en estos últimos partidos. Dirigiendo con acierto y anotando sin apena fallo para completar una primera parte de ensueño en el mejor momento posible. Bien secundado por Raduljica y Markovic. Parecía que Francia había hecho todo el desgaste físico y emocional en su partido de cuartos ante España y había agotado sus posibilidades llegar a la final. Collet hacía constantes variaciones tácticas para encontrar el 5 adecuado que pudiera pasar a Serbia, jugar con tres hombres altos o jugar con un solo pivot. Pero no encontró la fórmula adecuada.

Al descanso Serbia dominaba por 46- 32 y al final de tercer cuarto por 61-46. Una ventaja clara que parecía definitiva por la diferencia en el juego y por las sensaciones transmitidas por Serbia. Defensa intensa en el perímetro y en la zona, de nuevo con un partido total de Bjelica( 10 puntos, 7 rebotes y 5 asistencias) y una buena selección del tiro exterior unido al acierto y de Teodosic. Pero a Serbia le vino encima un vendaval de Francia dibujado en la figura de Batum y en forma de triples. Serbia anotó 29 puntos en el último cuarto pero Francia se fue hasta los 39, con 9 de 12 en triples, amenazando a Serbia en un final apretado salvado por varias acciones individuales en forma de entrada de Bogdanovic, va para figura, y jugadas al poste de Krstic, tirando de experiencia. Un partido excepcional de Batum que acabó con 35 puntos, 25 de ellos en la segunda parte después de recibir un golpe fortuito en la cabeza que tuvo el efecto contrario de ajustar su punto de mira.

Después de superar a una de las grandes favoritas cómo era España, Francia parecía desubicada y sin encontrar el rumbo para medirse a una Serbia que ha ido de menos a más en este Mundial de Baloncesto 2014. En la primera fase perdió tres partidos. Ante la misma Francia, 74-73, Brasil y España. España solo perdió el partido de cuartos ante Francia y está fuera del Mundial. Serbia ha perdido 3 y está en la final. Pero ha ganado los partidos clave de los cruces, a Grecia y Brasil con mucha claridad y buen juego, y se medirá a Estados Unidos en la final. La misma final que todos esperábamos que jugara España y poder plantar cara, y derrotar, a los Estados Unidos. No supimos superar el escollo de Francia y no podemos repetir las finales de los dos últimos Juegos Olímpicos.

Decíamos que Serbia aguantó el vendaval de Serbia porque precisamente fue eso lo que pasó. Un último cuarto excepcional de Francia con un gran acierto desde la línea de tres con Nicolas Batum a los mandos. Un Batum que hizo anoche el mejor partido con su selección en toda su carrera, anotando triple tras triple y secando en defensa a Teodosic en la segunda parte. Pero Serbia no se derrumbó. Djordevic ha creado un grupo con carácter y ganador que ha ido ganado confianza a lo largo del torneo conforme ha ido creciendo el liderazgo de Teodosic, al mejor nivel de su carrera después de un par de años oscuros a nivel de club y selección. A pesar de su éxito anotador, el mejor Teodosic ha hecho olvidar a aquél jugador precipitado, individualista y egoísta de años anteriores. Ha anotado y ha hecho jugar a Serbia cómo los ángeles en los partidos decisivos. Será un placer verle medirse a los atletas norteamericanos.

El orgullo y la rebeldía de Francia ante su inferioridad en el marcador y en el juego nos brindaron el mejor cuarto del torneo, estrechándose el marcador hasta los 4 puntos pero que no consiguieron derribar a Serbia, a pesar de algunas dudas en ataque. El domingo a las 21:00h, la final entre Estados Unidos y Serbia que nos habría gustado jugar a nosotros. No pudo ser. Orenga no ha presentado la dimisión ni ha sido destituido, al menos hasta Octubre, y sigue de seleccionador sostenido en la UCI por José Luis Sáez, presidente de la Federación Española de Baloncesto. Veremos cuál de los dos es el primero en abandonar el cargo.