No pudo ser. El sueño de victoria del romanticismo y la épica representado por el colombiano Nairo Quintana no pudo derrotar a la ciencia y la tecnología moderna cuyo máximo exponente es el equipo Sky y el británico Chris Froome que acaba de ganar su segundo Tour de Francia. Dos maneras opuestas de entender el ciclismo. Nairo Quintana es un escalador clásico que se guía por sus sensaciones y por su dolor de piernas para interpretar el momento adecuado para atacar en montaña mientras que Froome lo fía todo a la teconología representado en su ordenador de a bordo que le marca lo que dice su cuerpo: las pulsaciones, la potencia y los watios que mueve en su esfuerzo para saber cuando puede atacar y cuando toca defender para no explotar.

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Froome ha ganado el Tour de Francia a Quintana aventajándole en solo 1.12 minutos. Una ventaja pequeña que ha hecho decisiva la diferencia realizada en la segunda etapa con los abanicos y en la que cedió 1.28 minutos al británico. Como indicábamos aquí antes de iniciarse la batalla decisiva de los Alpes, Nairo Quintana terminaría mejor la tercera semana del Tour y conseguiría reducir la ventaja de Froome y ponerle en apuros. La duda era si sería suficiente para derrotarle. No lo fue. A pesar de la exhibición de Froome en la primera etapa de montaña en los Pirineos en los que Froome sacó un minuto a Nairo y un mundo al resto de sus rivales, la diferencia no era definitiva. Algunos teníamos en mente el final del primer Tour ganado por Froome, el de 2013, para saber que los últimos días de montaña se le atragantan al británico. Si en 2013, Nairo le sacó un minuto en Alpe D`huez y le derrotaba en la penúltima etapa, ese precedente servía para imaginar un final de Tour más apretado.

En 2013, Nairo llegaba a las últimas etapas de montaña con una desventaja de más de 5 minutos mientras que en 2015 la diferencia apenas superaba los 3 minutos. Una diferencia importante pero no insalvable. A eso se agarraba su equipo que contaba con la baza de un Alejandro Valverde muy bien situado en la general y con la valentía de dos ganadores de Tour como Nibali y Alberto Contadormuy alejados en la general y que podían dinamitar la carrera desde lejos. Eso guión se cumplió. Los ataques lejanos de Nibali y Contador en las dos últimas etapas de montaña sirvieron para desgastar a Froome y su equipo que se encontró más solo que de costumbre, salvo en la ascensión de Alpe D`huez con un gran Richie Porte y Poels  que le ayudaron a no hundirse ante la desaparición por fatiga de Geraint Thomas.

El Tour de Francia está lleno de subidas y puertos míticos. Pero ninguno supera la leyenda de alpe D`huez. Se subió por primera ve en 1952 con el mito Fausto Coppi venciendo en su cima. Pero causó tanta impresión que no volvió a subirse hasta 25 años después. Desde entonces, apenas falta a la cita. Casi 14 kilómetros de subida con una pendiente media del 8.3% en una ascensión con 21 curvas de herradura. Este era el escenario para la batalla final de Alpe D`huez entre Nairo y Froome en una etapa de apenas 110 kilómetros. Desde la salida con la subida previa a la Croix de Fer, el ritmo fue alto con ataques de Valverde Y Quintana quedejaron solo a Froome y con la sensación de que llegaba mucho más justo de fuerzas que el colombiano. Ya en el rpimer kilómetro de alpe D`huez, Quintana aceleró para distanciar a Froome pero no pudo hacerlo hasta el tercer intento con un ataque intermedio de Valverde, por fin tercero en el podio de París entre lágrimas. Un ataque con el que intentaba reducir la ventaja de 2.38 minutos del británico. Una batalla preciosa. Quitana mirando hacia delante y Froome mirando a su manillar para controlar su desgaste y pidiendo a sus compañeros Poels y Porte un ritmo fácil de seguir y diciendo que no con la cabeza cuando intentaban subir el ritmo. Por momentos parecía a punto de hundirse con esa forma tan peculiar de correr: cabezeando y mirando la pantalla de su ordenador.

Quintana, más clásico, no lleva ordenador en los días de montaña. Ciencia contra sensaciones. Un método distinto para distintas formas de entender el ciclismo. Una subida que fue una especie de contrarreloj en la que Quintana distanció en 1.26 minutos a Froome pero que fue insuficiente para el doble objetivo que tenía antes de la salida: ganar la etapa y ganar a Froome. No consiguió ninguna de las dos. Siempre nos quedará la incógnita de si con un ataque un poco más lejano la previa a la subida de Alpe D`huez, Quintana se habría acercado a su objetivo. Jaleado por los aficionados el colombiano como si fuera un ganador, se quedó cerca con un punto de lamento de la ocasión perdida. A sus 25 años. ha corrido dos veces el Tour de Francia. Las dos ha quedado segundo detrás de Chris Froome. En 2013 a 4.20 minutos y en 2015 a 1.12 minutos. El cerco se estrecha.